Ángel Ramón Domínguez González tuvo una segunda oportunidad de vivir gracias al milagro de Chiquitunga y ahora podría tener gran posibilidad de seguir sus sueños.
El joven reside actualmente en la pobreza extrema en el barrio Santa Ana de San Pedro de Ycuamandiyú, con su abuela en una casa ajena. Ella trabaja como lavandera y él, cuando tiene oportunidad, hace de ayudante de albañil u otra changa algunas horas, porque por la mañana estudia.
Está en el primer año de la media en el colegio nacional Elsa Jacinta Masi. Tiene buenas calificaciones, entre 4 a 5, y sus asignaturas favoritas son historia, química, física y matemática.
En la mañana de este domingo, representantes de la comunidad taiwanesa en nuestro país se acercaron para conocer más a Ángel. Durante la conversación hablaron del apoyo que requiere el joven para cumplir su sueño de ser un médico.
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Asistieron al encuentro la señora Jacquelinne Li y el señor Ángel Liu, acompañados de Eny Liang; y además del chico su madre Liz Marlene González y su abuela Beatriz Peralta Rivarola, entre otros.
La amena reunión entre mbeju y cocido se llevó a cabo en la ciudad de Fernando de la Mora, barrio Cocué Guasú, en la casa de la familia Díaz caballero, casa de los padres de Diego, actual pareja de la madre de Ángel, que es viuda y tiene discapacidad auditiva.
Eny Liang comentó que los taiwaneses residentes en el país están tomando con alta atención el tema de Angel – Chiquitunga, porque la historia de vida de ambos les impactó. Por ello el interés de saber más del adolescente y su familia.
“Durante estos tiempos la abuela es la persona que le apoya siempre para su alimento y estudio. Ella trabaja lavando la ropa, y ahora ellos están viviendo en una casa ajena en San Pedro. Ángel a veces también sale a trabajar, pero eso dificulta sus estudios, y vemos que necesita apoyo, una persona que le ayude, que le guíe en su camino para ser un médico”, resaltó Eny.
Ángel es de una personalidad reservada, reconoce que a veces no sabe cómo comportarse atendiendo al gran valor que se le da a su vida. Esto por ser un milagro atribuido a la primera beata paraguaya, María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida cariñosamente como Chiquitunga.
Ángel nació un 15 de agosto de 2002, casi muerto en el Hospital Regional de San Pedro. Según el testimonio que realizó a ABC Color de la obstetra que asistió el parto, Blanca Rosa Duarte, el niño fue recibido con una hipoxia severa (con necesidad de reanimación cardiorrespiratoria por falta de latido cardiaco y respiración).
"Fue muy fuerte para mí recibir al bebé negro y sin latido. Me asaltó el temor y ahí recurrí a la mediación de la sierva de Dios María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga)", había relatado.
Unos 30 a 40 minutos después de todo el trabajo de reanimación el niño respiró. Comentó que ella no pidió literalmente un milagro a la futura santa, sino misericordia para el niño y sus padres que tenían discapacidad auditiva y eran insolventes.
