Contra altaneros y chismosos

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El Pbro. César Villagra Cantero, director del Instituto Superior de Teología, dio una homilía este lunes en el penúltimo día del Novenario de la Virgen de Caacupé. Criticó duramente a los curas que solo buscan poder y que viven del chisme.

Villagra Cantero dio una homilía de casi media hora y se centró en la crítica a los sacerdotes que buscan ejercer algún tipo de poder desde su posición de prelados. Además, criticó durante a aquellos curas que viven del chisme, especialmente en las pequeñas comunidades. También criticó a aquellos que quieren imponer una ideología. Dijo además que hay muchos padres que sufren demasiado en algunos sitios por culpa del entorno eclesiástico. Fue así una de las más firmes autocríticas a los “nuevos sacerdotes” que realizó este lunes Villagra Cantero.

“El sacerdocio no es para quienes buscan un mecanismo de poder ni de dominio. Tampoco Cristo se atribuyó el ser un Sumo Sacerdote. Causa tristeza un sacerdote vanidoso y presumido, engreído o altanero, con ínfulas de poder. Los sacerdotes no son amos ni jefes, decía el papa Benedicto XVI: son pastores, humildes servidores del Reino de Dios. No implica superioridad ni título de nobleza para pavonearse u ostentarse. Implica humildad y mansedumbre”, reza una de las frases más contundentes del director del Instituto Superior de Teología.

Por otro lado, el presbítero resaltó a aquellos servidores que cumplen su deber como se debe. “¿Cuántos sacerdotes caminan por esta vía dolorosa, aprendiendo a caminar por el camino de los insultos. Cuánto dolor padecen los hermanos sacerdotes. El sacerdote tiene que ser recto, sus palabras tienen que ser portadoras de vida”, señaló.

En cuanto a los chismes y las habladurías, Villagra Cantero indicó que dañan mucho a la comunidad eclesiástica. “La habladuría o el chisme es una forma particular de la distorsión de la verdad. El sabio piensa y luego habla. Fíjense la lengua y como cómo la diseño Dios. Tiene dos cárceles: una de hueso, los dientes, y otra, los labios. La lengua debe estar bien guardada en su estuche. Decir sí o no, porque el resto viene del maligno. El sacerdote no toma posesión de nada, asume una misión. No es dueño de la verdad. El sacerdote es administrador, no propietario. Se le exige fidelidad y lealtad. El sacerdote no está para propagar ideologías, el sacerdote está para guiar, para servir, no para mandar”, concluyó el director del Instituto Superior de Teología.

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