"Sí, es cierto. Yo desde que llegué a la Defensoría pagué de mi bolsillo. Compré seis impresoras y compré tinta también. Ahora se volvió a terminar y no hay porque ahora recién se está gestionando la caja chica y un montón de cuestiones administrativas para poder darle celeridad a todo”, reconoció el actual defensor del Pueblo, Miguel Godoy.
El mismo responsabilizó al anterior defensor, Manuel Páez Monges, de no prever el presupuesto suficiente o al menos la “caja chica” para este tipo de inconvenientes. “El punto es el siguiente: el señor que estaba antes nunca dispuso la famosa caja chica, que son de unos G. 10 millones a G. 20 millones al mes que se pueden usar para paliar cualquier tipo de situación; entonces, se sometió a entorpecer la dinámica de la institución, a esperar las licitaciones, hacer todo lo más lento posible. Ahora, sí hay ese problema, porque se hace, se imprime y se vuelve a terminar”, afirmó.
Consultado sobre si no existe ya un presupuesto asignado para la compra de insumos básicos de oficina, afirmó que sí, pero que es insuficiente, dado que anteriormente casi no se tramitaban los expedientes. “Hay expedientes que se tramitan desde 2006 ó 2005. Nunca hubo un orden de prelación del tiempo para realizar la firma. Nosotros, ahora vamos a informatizar todo y tener los insumos. Antes se firmaba un expediente por día, ahora se firman 28; justamente por eso lo que se termina la tinta”, remarcó.
“Yo creo que esto (...) La caja chica sale el viernes y el lunes ya se soluciona ese problema”, estimó Godoy, a la vez de indicar que la institución cuenta con 9.000 expedientes pendientes de firma, la mayoría ya desde la gestión anterior, debido a que él fue elegido en noviembre del año pasado.
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