Juan Pablo II fue el primer papa que piso suelo paraguayo en el año 1988. La visita del actual sumo pontífice a Paraguay coincide con la designación que hizo de un nuevo obispo, monseñor Joaquín Hermes Robledo Romero (65 años), para ésta circunscripción eclesial, en reemplazo de monseñor Sebelio Peralta, quien falleció el 19 de noviembre de 2014 de un infarto. El primer obispo de San Lorenzo fue el actual presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Mons. Adalberto Martínez Flores.
“Hoy al recordar la creación de la diócesis y la consagración de la catedral nos recuerda el señor que el verdadero valor del templo debe partir en reconocernos nosotros mismos como consagrados al mismo Dios, para poder celebrar la liturgia sagrada. Caso contrario pasaría de ser un mero rito más sin contenido, sin sentido, esto debe llevarnos a un compromiso autentico con la otra persona, con la misma sociedad”, resaltó.
El prelado destacó que el evangelio nos invita a descubrir esa realidad del hombre que cree, escucha y que sigue al señor. Instó a respetarnos y amarnos para que nuestra liturgia sirva, y advirtió que lo que hacemos en la vida cotidiana, es lo que sirve, y no solo cuando rezamos en la misa.
Benítez señaló que la verdadera oración se da con el testimonio de vida, con la entrega, con el sacrificio, con la trasparencia, y pidió recordar que el verdadero templo es el hombre y la mujer. “Es tan triste cuando venimos a rezar en el templo pero que cuando salimos rechazamos el templo vivo de Dios, es algo grotesco, pisotear la dignidad de la misma persona, por ejemplo nos calumniamos”, destacó.
