• HOY

    26°
    MIN
    35°
    MAX
     

    Despejado

  • Miercoles 14

    21°
    MIN
    27°
    MAX
     

    Cálido, cielo nublado, vientos variables, luego rotando al sur. Precipitaciones y tormentas eléctricas.

  • Jueves 15

    18°
    MIN
    29°
    MAX
     

    Fresco a cálido, cielo nublado a parcialmente nublado, vientos del sureste.

  • Viernes 16

    19°
    MIN
    31°
    MAX
     

    Cálido a caluroso, cielo mayormente nublado, vientos del sureste, luego variables.

  • Sábado 17

    21°
    MIN
    33°
    MAX
     

    Cálido a caluroso, cielo mayormente nublado, vientos del noreste, luego variables. Precipitaciones dispersas y ocasionales tormentas eléctricas.

  • Domingo 18

    23°
    MIN
    28°
    MAX
     

    Cálido, cielo mayormente nublado, vientos variables. Precipitaciones y ocasionales tormentas eléctricas.

  • DOLAR 

    compra
    G. 5.800

    venta
    G. 6.000

  • EURO 

    compra
    G. 6.600

    venta
    G. 7.000

  • PESO 

    compra
    G. 130

    venta
    G. 190

  • PESO URUGUAYO 

    compra
    G. 100

    venta
    G. 240

  • REAL 

    compra
    G. 1.500

    venta
    G. 1.600

  • YEN 

    compra
    G. 30

    venta
    G. 55

25 de Setiembre de 2014 14:33

 

Durísima réplica de Livieres

El obispo Rogelio Livieres remitió una carta hoy al cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, tras su destitución al frente de la Diócesis de Ciudad del Este. Dijo que el papa Francisco “tendrá que dar cuentas a Dios”.

Livieres Plano (centro).

Livieres Plano (centro). / vanguardia.com.py

Livieres remitió esta carta desde Roma, hasta donde fue para reunirse con Ouellet. El obispo, quien encabezaba la diócesis de Ciudad del Este, se lanzó contra la medida del Vaticano de no permitirle acceder a los documentos conclusivos de una intervención realizada meses pasados por el cardenal Santos Abril y Castelló, enviado especialmente por el papa Francisco.

Livieres culpa a los medios de comunicación, a altas autoridades del Vaticano y hasta a “algunos obispos del Paraguay” de “maniobrar en forma orquestada y dando filtraciones irresponsables para ‘orientar’ el curso de acción y la opinión pública”.

“Como hijo obediente de la Iglesia, acepto, sin embargo, esta decisión por más que la considero infundada y arbitraria y de la que el Papa tendrá que dar cuentas a Dios, ya que no a mí. Más allá de los muchos errores humanos que haya cometido, y por los cuales desde ya pido perdón a Dios y a quienes hayan sufrido por ello, afirmo una vez más ante quien quiera escucharlo que la substancia del caso ha sido una oposición y persecución ideológica”, reza la carta Livieres.

El obispo Livieres dijo además que fue víctima de una persecución ideológica y que además “el pueblo y él han sido desoídos”.

“El verdadero problema de la Iglesia en el Paraguay es la crisis de fe y de vida moral que una mala formación del clero ha ido perpetuando, junto con la negligencia de los Pastores. Lugo no es sino un signo de los tiempos de esta problemática reducción de la vida de la fe a las ideologías de moda y al relajamiento cómplice de la vida y disciplina del clero. Como ya he dicho, no me ha sido dado conocer el informe del Cardenal Santos y Abril sobre la Visita Apostólica. Pero si fuera su opinión que el problema de la Iglesia en el Paraguay es un problema de sacristía que se resuelve cambiando al sacristán, estaría profunda y trágimente equivocado”, reza otra parte de la misiva.

Reproducimos aquí el texto completo

Cardenal Marc Ouellet

Prefecto de la Congregación para los Obispos
Palazzo della Congregazioni,
Piazza Pio XII, 10,
00193 Roma, Italia

25 de septiembre de 2014

Eminencia Reverendísima:

Le agradezco la cordialidad con que me recibió el lunes 22 y el martes 23 de este mes en el Dicasterio que preside. Igualmente, la comunicación por teléfono que me ha hecho hace unos momentos de la decisión del Papa de declarar a la Diócesis de Ciudad del Este sede vacante y de nombrar a Mons. Ricardo Valenzuela como Administrador Apostólico.

Tengo entendido que el Nuncio, prácticamente en simultáneo con el anuncio que Su Eminencia me acaba de dar, ha realizado una conferencia de prensa en el Paraguay y ya se dirige hacia la Diócesis para tomar control inmediato de la misma. El anuncio público por parte del Nuncio antes de que yo sea notificado por escrito del decreto es una irregularidad más en este anómalo proceso. La intervención fulminante de la Diócesis puede quizás deberse al temor de que la mayoría del pueblo fiel reaccione negativamente ante la decisión tomada, ya que han manifestado abiertamente su apoyo a mi persona y gestión durante la Visita Apostólica. En este sentido recuerdo las palabras de despedida del Cardenal Santos y Abril: «espero que reciban las decisiones de Roma con la misma apertura y docilidad con que me han recibido a mí». ¿Estaba indicando que el curso de acción estaba ya decidido antes de los informes finales y el examen del Santo Padre? En cualquier caso, no hay que temer rebeldía alguna. Los fieles han sido formados en la disciplina de la Iglesia y saben obedecer a las autoridades legítimas.

Las conversaciones que hemos mantenido y, aparentemente ya que no los he visto, los documentos oficiales, dan por justificación para tan grave decisión la tensión en la comunión eclesial entre los Obispos del Paraguay y mi persona y Diócesis: «no estamos en comunión», habría declarado el Nuncio en su conferencia.

Por mi parte, creo haber demostrado que los ataques y maniobras destituyentes de la que he sido objeto se iniciaron ya desde mi nombramiento como Obispo, antes incluso de que pudiera poner un pie en la Diócesis –hay correspondencia de la época entre los Obispos del Paraguay con el Dicasterio que Su Eminencia preside como prueba fehaciente de ello. Mi caso no ha sido el único en el que una Conferencia Episcopal se ha opuesto sistemáticamente a un nombramiento hecho por el Papa contra su parecer. Yo tuve la gracia de que, en mi caso, los Papas san Juan Pablo II y Benedicto XVI me apoyaran para seguir adelante. Entiendo ahora que el Papa Francisco haya decidido retirarme ese apoyo.

Sólo quiero destacar que no recibí en ningún momento un informe escrito sobre la Visita Apostólica y, por consiguiente, tampoco he podido responder debidamente a él. A pesar de tanto discurso sobre diálogo, misericordia, apertura, descentralización y respeto por la autoridad de las Iglesias locales, tampoco he tenido oportunidad de hablar con el Papa Francisco, ni siquiera para aclararle alguna duda o preocupación. Consecuentemente, no pude recibir ninguna corrección paternal –o fraternal, como se prefiera– de su parte. Sin ánimo de quejas inútiles, tal proceder sin formalidades, de manera indefinida y súbita, no parece muy justa, ni da lugar a una legítima defensa, ni a la corrección adecuada de posibles errores. Sólo he recibido presiones orales para renunciar.

Que mis opositores y la prensa local hayan recientemente estado informando en los medios, no de lo que había pasado, sino de lo que iba a suceder, incluso en los más mínimos detalles, es sin duda otro indicador de que algunas altas autoridades en el Vaticano, el Nuncio Apostólico y algunos Obispos del país estaban maniobrando de forma orquestada y dando filtraciones irresponsables para «orientar» el curso de acción y la opinión pública.

Como hijo obediente de la Iglesia, acepto, sin embargo, esta decisión por más que la considero infundada y arbitraria y de la que el Papa tendrá que dar cuentas a Dios, ya que no a mí. Más allá de los muchos errores humanos que haya cometido, y por los cuales desde ya pido perdón a Dios y a quienes hayan sufrido por ello, afirmo una vez más ante quien quiera escucharlo que la substancia del caso ha sido una oposición y persecución ideológica.

La verdadera unidad eclesial es la que se edifica a partir de la Eucaristía y el respeto, observancia y obediencia a la fe de la Iglesia enseñada normativamente por el Magisterio, articulada en la disciplina eclesial y vivida en la liturgia. Ahora, empero, se busca imponer una unidad basada, no sobre la ley divina, sino sobre acuerdos humanos y el mantenimiento del statu quo. En el Paraguay, concretamente, sobre la deficiente formación de un único Seminario Nacional –deficiencias señaladas no por mí, sino autoritativamente por la Congregación para la Educación Católica en carta a los Obispos de 2008. En contraposición, y sin criticar lo que hacían otros Obispos, aunque hay materia de sobra, yo me aboqué a establecer un Seminario diocesano según las normas de la Iglesia. Lo hice, además, no sólo porque tengo el deber y el derecho, reconocido por las leyes generales de la Iglesia, sino con la aprobación específica de la Santa Sede, inequívocamente ratificada durante la última visita ad limina de 2008.

Nuestro Seminario diocesano ha dado excelentes frutos reconocidos por recientes cartas laudatorias de la Santa Sede en al menos tres oportunidades durante el pontificado anterior, por los Obispos que nos han visitado y, últimamente, por los Visitadores Apostólicos. Toda sugerencia hecha por la Santa Sede en relación a mejoras sobre el modo de llevar adelante el Seminario, se han cumplido fielmente.

El otro criterio de unidad eclesiástica es la convivencia acrítica entre nosotros basada en la uniformidad de acción y pensamiento, lo que excluye el disentimiento por defensa de la verdad y la legítima variedad de dones y carismas. A esta uniformidad ideológica se la impone con el eufemismo de «colegialidad».

El que sufre las últimas consecuencias de lo que describo es el pueblo fiel, ya que las Iglesias particulares se mantienen en estado de letargo, con gran éxodo a otras denominaciones, casi sin vocaciones sacerdotales o religiosas, y con pocas esperanzas de un dinamismo auténtico y un crecimiento perdurable.

El verdadero problema de la Iglesia en el Paraguay es la crisis de fe y de vida moral que una mala formación del clero ha ido perpetuando, junto con la negligencia de los Pastores. Lugo no es sino un signo de los tiempos de esta problemática reducción de la vida de la fe a las ideologías de moda y al relajamiento cómplice de la vida y disciplina del clero. Como ya he dicho, no me ha sido dado conocer el informe del Cardenal Santos y Abril sobre la Visita Apostólica. Pero si fuera su opinión que el problema de la Iglesia en el Paraguay es un problema de sacristía que se resuelve cambiando al sacristán, estaría profunda y trágicamente equivocado.

La oposición a toda renovación y cambio en la Iglesia en el Paraguay no sólo ha contado con Obispos, sino también con el apoyo de grupos políticos y asociaciones anti-católicas, además del apoyo de algunos religiosos de la Conferencia de Religiosos del Paraguay –los que conocen la crisis de la vida religiosa a nivel mundial no se sorprenderán de esto último. El vocero pagado y reiteradamente mentiroso para tales maniobras ha sido siempre un tal Javier Miranda. Todo esto se hizo con la pretensión de mostrar «división» dentro de la misma Iglesia diocesana. Aunque la verdad demostrada y probada es la amplia aceptación entre el laicado de la labor que veníamos haciendo.

Del mismo modo que, antes de aceptar mi nombramiento como Obispo, me creí en la obligación de expresar vivamente mi sentimiento de incapacidad ante tamaña responsabilidad, después de haber aceptado dicha carga, con todo el peso de la autoridad divina y de los derechos y deberes que me asisten, he mantenido la gravísima responsabilidad moral de obedecer a Dios antes que a los hombres. Por eso me he negado a renunciar por propia iniciativa, queriendo así dar testimonio hasta el final de la verdad y la libertad espiritual que un Pastor debe tener. Tarea que espero continuar ahora desde mi nueva situación de servicio en la Iglesia.

La Diócesis de Ciudad del Este es un caso a considerar que ha crecido y multiplicado sus frutos en todos los aspectos de la vida eclesial, para felicidad del pueblo fiel y devoto que busca las fuentes de la fe y de la vida espiritual, y no ideologías politizadas y diluidas creencias que se acomodan a las opiniones reinantes. Ese pueblo expresó abierta y públicamente su apoyo a la labor apostólica que hemos venido haciendo. El pueblo y yo hemos sido desoídos.

Suyo afectísimo en Cristo,

+ Rogelio Livieres
Ex obispo de Ciudad del Este (Paraguay)

  • ¿Querés recibir las noticias nacionales e internacionales más importantes?
    Enviá ABC al 22292 desde tu Tigo, Personal o Vox.
 

COMENTARIOS

Inicie Sesión o Regístrese para comentar.

- ABC Digital no se hace responsable por los comentarios generados o publicados por lectores.
- Los usuarios que utilicen datos falsos en los registros de ABC Digital serán bloqueados.
- Se anularán las cuentas de personas que utilizan este sitio para ofender, insultar, agraviar o publicar groserías. Los comentarios considerados inapropiados serán borrados.
- Los usuarios con más de tres reportes de abuso serán dados de baja.

  • Livieres Plano, vamos por parte. La fe es unica, es personalisima. La Iglesia Catolica Apostolica Romana es "UNIVERSAL". Jesus fue muerto por salvar al hombre del pecado. Fue su mision. El lo sabia. Asi ocurrio. Jesus se rodeo de los hombres mas humildes cuasi ignorantes, firmes en su fe, pero fieles para llevar su palabra, para optar por los mas pobres. Perdono a los arrepentidos, ejemplo Magdalena la prostituta. La Iglesia Catolica, Livieres Plano, tiene aristas, que solo la fe es motivo de descubrirlos y aceptarlos. Y, ademas, hay iglesias buenas y malas. La Iglesia Catolica de Mena Porta no es igual a la Iglesia Catolica de Ismael Rolon. Dos visiones distintas. El primero acomodado a un sistema y el otro opuesto al mismo sistema. Entonces, es dificil, casi imposible prentender crear un ambiente de oposicion por solo la oposicion. Cada fiel, establecera su dictamen de lo actuado por cada uno de los miembros de la Iglesia Catolica. No puede, usted, establecer ya un mecanismo en el cual solamente su opinion es la relevante. En nombre de Jesus, en nombre de la Iglesia Catolica Apostolica Romana, tambien se han cometido transgresiones. De ahi, que Jesus, dijo el que este libre de pecado que tire la primera piedra. La opcion preferencial por los pobres, es signo motivante, para establecer claramente una posicion. Si Rolon, si Lugo, han tomado ese camino, les estaba permitido. Lo que no esta permitido es la soberbia.

    pepegrillo 25 Setiembre 2014, 20:15:57 

  • Esta destitución obedece a un plan estratégico para controlar la Iglesia según intereses humanos, yendo en contra de Dios y de su voluntad. Lo bueno de esto es que ya sabemos cómo terminan los que desafían a Dios...Todo el bien que hizo este hombre no se va a ir al tacho. Va a ser sostenido por las miles de personas que lo apoyaron y lo apoyan aún. La verdad siempre sale a la luz. Un ejemplo de valentía y humildad, en vez de hablar con bronca intentando vengarse, dijo la verdad con total altura.

    marianomariano 25 Setiembre 2014, 19:54:16 

  • Este párrafo es fundamental "..... empero, se busca imponer una unidad basada, no sobre la ley divina, sino sobre acuerdos humanos y el mantenimiento del statu quo....", la iglesia Católica divinizo a seres humanos : hombres y mujeres, La Virgen Maria, Santos, Santas, Papas con la Infalibilidad papal, etc., etc. lo que aquí dice este señor es que Ellos hacen cosas humanas pero con carácter divino, por sobre lo realmente divino que es Dios. ...lo dice este Cardenal, no yo, pero esa a sido la constante de la Iglesia.

    manuelb 25 Setiembre 2014, 15:28:14 

  • Qué mala combinación: el boxeo y las sotanas . . .! Cuanto más hablan, más mugre sacan !

    urgident 25 Setiembre 2014, 15:05:14 

 

Reportar error

Reportar comentario

Enviar a un amigo