La sangría que representa para los contribuyentes la ruta 9 (Transchaco) a la fecha no pudo ser detenida por ninguno de los Ministros que desfilaron por la cartera de Obras Públicas. Es así que sumando al costo de construcción que próximamente se licitaría, todos los recapados y los que vendrán, se deduce que no existe un techo para el precio de esta ruta.
Si bien las causales que podrían dar inicio al colapso a una ruta podrían ser muchas, cuando resultan recurrentes (a los 3 o 4 años de su habilitación), el o los motivos podría deberse a fenómenos que no habrían sido tenido en cuenta. Descontando el empleo de materiales de mala calidad, diseños viales eficientes, criterios económicos bien aplicado, una ejecución sin vicios constructivos, y una fiscalización consciente, en teoría no debería producirse el deterioro o menos acelerado de toda la calzada incluidas banquinas y terraplenes.
ABC Color consultó con técnicos de las Provincias del Formosa y Chaco que limita con nuestro País, incluso con profesionales del norte de Santa Fe, en zonas con características similares, confirmaron que en la llanura chaqueña, un 45% de las formaciones geológicas contienen arcillas expansivas, y un 64% se encuentra en climas en los que pueden dar cambios de humedad representativos en el suelo, con periodos de sequía que van de dos a tres meses, pero remarcaron que la cimentación sobre arcillas expansivas es posible, siempre y cuando se cuantifique con exactitud el grado de expansividad y se tomen las medidas adecuadas a cada situación.
Según los profesionales consultados, un deterioro prematuro como es común observar en la Transchaco, podrían atribuirse a terrenos arcillosos expansivos que los consultores locales no estarían teniendo en cuenta, dado que es sabido que algunas arcillas presentes por debajo de los terraplenes, experimentan grandes cambios de volumen al variar el contenido de humedad durante las estaciones lluviosas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Vale señalar al respecto, que la llanura chaqueña a partir del km 125 es considerado como “zona activa”, por la presencia de horizontes (capas) de arcilla expansiva en la que se producen fluctuaciones estacionales de humedad (hinchamientos y contracciones), y los cambios de volumen generarán el deterioro mas o menos acelerado del paquete estructural.
Es así que para los ingenieros en mecánica de suelos, el gran problema que supone los terrenos arcillosos activos (con alto porcentaje de montmorillonita), se caracterizan por tener partículas capaces de absorber gran cantidad de agua, y al aumentar la humedad del terreno se producirán hinchamientos, y al disminuir la humedad (desecación) se producirá retracciones, y dependiendo del espesor del estrato o bolsones, los cambios de humedad causarán la deformación del terraplén, que se manifiesta en forma de ondulaciones, hundimientos, elevaciones, ahuellamiento, corrimiento de bordes, cuarteamiento y desgranamiento de la carpeta asfáltica.
El MOPC debería tener presente la experiencia constructiva empleada en dichas provincias y evitar que la Transchaco se convierta en un agujero negro para los contribuyentes. Sin embargo es sabido que el “negocio” de las "asfalteras", comienza a gestarse cuando en la capa de rodamiento una ruta (hablamos del tipo asfáltico), aparecen las primeras fallas luego de la entrada en servicio y que en cierto modo, en mayor o menor grado, daría origen al “negocio” del recapado que pagamos los contribuyentes.
