Uno de los métodos que usan las personas que venden teléfonos robados es el “flasheo”, que no es otra cosa que reiniciar el terminal a la configuración de fábrica, explicó a ABC Cardinal el especialista y agregó que se trata de un recurso no restringido y que permite eliminar toda la intervención de un usuario y dejarlo como si aún no haya sido utilizado.
El otro mecanismo es el “desbloqueo”, mediante el cual el teléfono que es bloqueado por una empresa telefónica tras denunciarse como robado por el número IMEI vuelve a ser operativo a través de un cambio en ese número de seguridad. Sostuvo que un teléfono bloqueado por IMEI ya no puede ser utilizado en el país pero sí puede ser comercializado en países vecinos sin ningún problema, al igual que teléfonos robados en otros países pueden ser desbloqueados y utilizados aquí.
“Se puede comprar a través de Amazon dispositivos que realizan este tipo de cambios, un dispositivo que cuesta US$ 1.200, que puede ser rentable para realizar un negocio alterando datos de dispositivos robados”, alertó el especialista.
A su criterio, para desalentar el robo de teléfonos celulares se debe realizar una fuerte campaña de concienciación “porque debe ser la misma ciudadanía la que entienda que comprando un teléfono robado fomenta la inseguridad. Esa misma persona después de comprar un teléfono robado, pide más seguridad cuando le asaltan a su hija, es un hecho de caradurez”.
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Dijo que también Paraguay debe interconectarse a la base de datos regional de números de IMEI denunciados como robados, lo que impedirá que los celulares robados puedan ser vendidos en países vecinos.
