El benemérito lamentó el fallecimiento de su hija Augusta por un cáncer galopante, reclamó políticas sanitarias y condenó a las autoridades corruptas. A pesar de todo sigue apostando por la vida y cuidando de su esposa Juliana.
Celebró sus 105 años rodeado del afecto de su familia y amigos. Con una vitalidad y lucidez increíbles, recordó los sacrificios que realizó cuando combatió en la Guerra del Chaco (1932-1935). Contó que peleó en Nanawa, que estuvo además en el Batallón de Zapadores.
Por otro lado, lamentó la pérdida de su hija Augusta hace unos tres meses, que falleció como consecuencia de un cáncer fulminante del útero. “Era ella la que cuidaba de nosotros, aún no acepto su partida. Qué lástima que el Estado no impulse políticas públicas sanitarias de lucha contra esta enfermedad tan terrible”, afirmó entre lágrimas.
Don Ysidro, conmovido e indignado, afirmó que las autoridades y gobernantes actuales no merecen que nadie se sacrifique por ellos. Es más, subrayó que en caso de que se produjera un conflicto bélico no permitiría que ninguno de sus hijos o nietos combata por “estos corruptos, que no aman a su patria, sino más bien la saquean todos los días”, señaló.
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Asimismo, el veterano de la contienda contra Bolivia manifestó que los jóvenes no tienen las oportunidades que se merecen, porque el trabajo en el campo se ha desvalorizado profundamente.
Luego afirmó que lo único que el campesino sabe hacer es producir comida, mientras, el Gobierno no valora eso y hace que los labriegos caigan en manos de los intermediarios que cada día se vuelven más ricos empobreciendo al campesinado paraguayo.
Cantero es considerado “una reliquia viviente de la comunidad” de Mbocayaty de Yhaguy. Este ciudadano, después de la citada contienda se instaló junto con otras dos familias en esa localidad, es considerado uno de los fundadores.
En esta ciudad contrajo matrimonio con Juliana Ortiz (85), con quien tuvo 10 hijos, de los cuales ocho sobreviven. Tiene 20 nietos y 13 bisnietos. El héroe reside en el barrio Centro en una humilde casa de material cocido y adobe. Sus hijos comentaron que mandaron construir una vivienda moderna con todas las comodidades, pero que él se negó a mudarse.
Explicó que hace más de 80 años construyó su casa y ahí comenzó todo. “Por ello, es mejor que todo termine en el mismo lugar”, aseguró.
Don Ysidro consume té negro con maní y coco todos los días, además de mucho pescado y sopas de verduras.
También realiza ejercicios todos los días para mantenerse en forma. Cuida de su esposa Juliana, que padece alzheimer, por lo que él metódicamente le da de comer y le suministra sus medicamentos. Afirma amar profundamente a su esposa, con quien está casado desde hace 68 años.
