El grupo juvenil de esta comunidad estuvo a cargo de la liturgia de este domingo en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, donde, ante una multitudinaria concurrencia, los fieles rezaron por la paz del país y los juveniles entregaron en el momento de la ofrenda una bandera paraguaya con un cartel escrito a mano que decía: “No a la violencia”.
Los presentes pidieron por la patria, por el cese de la violencia y clamaron porque los jóvenes de hoy, en forma pacífica, sean verdaderos custodios de la democracia.
Durante su homilía, monseñor Dionicio Echagüe, de forma clara y contundente, exhortó a todo el pueblo paraguayo a que “no se deje seducir y llevar por el espíritu del mundo, que es la muerte” y agregó que si todos interpretaran desde la fe la realidad social y política, se podría divisar cuántos van camino a la muerte.
Finalmente, haciendo mención a lo ocurrido el viernes último, añadió que no se puede pretender conseguir cada vez más, matando a la gente sin darle importancia al pueblo. “Los jóvenes son testimonios de vida incluso muriendo. No se puede matar y gozar sin pensar en el pueblo”, afirmó Echagüe.
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