La golpiza de un cuidacoches

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Luego de pasar una agradable velada se retiró del pub y en la calle observó la discusión entre un cuidacoches y una mujer. Intervino para apaciguar, pero eso le significó recibir una agresión.

Indignado, Nagy Rodríguez se interpuso y le dijo al cuidacoches que no tenía nada que pagarle la mujer. “Me acerqué y le dije que no es obligatorio el cobro, en eso la chica que estaba en la camioneta aprovechó para irse”, refirió.

Con la satisfacción de haber ayudado a la mujer, Nagy Rodríguez siguió su camino pero sintió que era perseguido por el cuidacoches, quien le reprendió diciéndole: “Para qué te metés”.

Rodríguez no se amilanó ante la presencia del cuidador, quien ya se mostraba agresivo, y le respondió que “no es obligatorio pagarte, no vayas a seguir molestando que voy a llamar al 911”. Cuando emprendió su retirada, un tremendo golpe dejó atontado a Naggy, quien solo atinó a cubrirse la cara.

El cuidacoches le propinó un puñetazo en el rostro de forma cobarde, seguido de otros golpes, aprovechando que Nagy Rodríguez estaba de espaldas. Encima, el agresor corrió del lugar y subió a su motocarga para emprender la huida y dar por terminada su “labor de cuidador”.

Nagy Rodríguez quedó con lesión en el rostro y para colmo sufrió la rotura de su anteojos. La denuncia en la comisaría 3ª metropolitana solo sirvió para descargar su impotencia, porque el cuidacoches hasta el momento no fue detenido.

Ahora Nagy Rodríguez prefiere estar en su casa –contó a ABC Color– porque ya no quiere tener problemas en las calles con los cuidacoches. Igual no se arrepintió, ya que, según él, cualquiera hubiese salido al paso del cuidador en defensa de la mujer.

La Policía Nacional anunció el jueves que controlarán que los cuidacoches no exijan dinero a la ciudadanía, a fin de evitar inconvenientes como el mencionado.