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18 de Enero de 2012 02:11

 

La sinfonía metálica de cuatro hombres

Por Kike Sosa

La sinfonía metálica de cuatro hombres_354061

La sinfonía metálica de cuatro hombres_354061 / ABC Color

Los violonchelos, instrumentos de la familia del violín ciertamente más asociados a orquestas sinfónicas que a bandas de rock, reemplazan a las guitarras eléctricas y los bajos cuando el grupo finlandés Apocalyptica sale al escenario, y este martes en Paraguay esa amalgama de instrumentos clásicos con música moderna dio como resultado algo de enorme potencia.Cuando Apocalyptica daba sus primeros pasos profesionales, durante la segunda mitad de la década de 1990, ganó notoriedad local en su natal Finlandia y a nivel internacional al combinar la poderosa, vertiginosa y electrizante música del icónico grupo estadounidense Metallica con el sonido característico de los violonchelos, dando un sonido particular a las canciones más populares del grupo de James Hetfield.

Por supuesto que Apocalyptica no se limitó a existir como un particular grupo tributo a Metallica, sino que pronto comenzó a tener éxito versionando música de otras grandes figuras del metal mundial y, claro, con sus propias canciones originales. El grupo fue evolucionando en su sonido y su popularidad, llegando a tocar ya en varias ocasiones con lo más selecto del metal mundial, incluyendo a los mismísimos miembros de Metallica, además de sacar unos siete discos desde sus inicios hasta la fecha.

Mientras tanto, Paraguay, un país con un largo historial de ser ignorado por los grandes artistas internacionales que se lanzan a giras por Latinoamérica, súbitamente comenzó a hacerse un lugar firme y llamativo en el mapa musical. El 2011 fue un año para los anales de la música y el espectáculo en Paraguay, un año que vio shows que meses antes resultaban inimaginables para el público en general.

Los conciertos de dos de los más grandes exponentes del rock en la Historia, los grupos estadounidenses Guns N' Roses y Aerosmith, fueron ciertamente algunos de los más llamativos -y multitudinarios- eventos que tuvieron lugar en un inolvidable año que incluyó también conciertos de artistas de todo género musical y público como Shakira, los Black Eyed Peas, Miley Cyrus, Limp Bizkit, Deftones, Maná, Ricky Martin, Carajo y, por supuesto, Megadeth, que dio un show que quedó grabado a fuego en las memorias de los fans del metal en Paraguay.

ABC Color - Gustavo Machado
Eicca Toppinen, miembro fundador de Apocalyptica.
Y eran esos mismos fans los que hoy tenían una cita más que obligada con otra banda destacada de la escena metalera mundial, una sin la trayectoria de Dave Mustaine y los suyos, pero con un talento indudable y con un modo muy especial de hacer música.

Con eso en mente, miles de personas se volcaron este martes, en las últimas horas de la tarde, al Estadio Alfonso Colmán del Club Sport Colombia, en Fernando de la Mora.

BRASILEÑOS DE HIERRO

La cita musical comenzó alrededor de las 19:30 con la aparición en el escenario del grupo brasileño Children of the Beast, que se especializa en homenajear a la legendaria banda británica de metal Iron Maiden.

Los brasileños mostraron una fuerte conexión con un público al que ciertamente hicieron entrar en calor y corear algunos de los más grandes éxitos de la banda fundada por Steve Harris.

Momentos especiales se vivieron en el Alfonso Colmán cuando los Children hicieron explotar a la audiencia con temas como "The Number of the Beast", "Powerslave", "Brave New World", "Fear of the Dark" y, como es lógico, la canción que da nombre a la misma banda de Harris, "Iron Maiden".

ABC Color - Gustavo Machado
Perttu Kivilaakso.
Fuertemente celebrada y coreada fue la actuación de los músicos brasileños, quienes tras agradecer en repetidas ocasiones al público por el recibimiento e incluso tomarse un tiempo para sacarse una fotografía grupal con el público a sus espaldas, dijeron adiós a los miles de paraguayos presentes alrededor de las 21:00.

SINFONÍA METÁLICA

Habían pasado sólo un par de minutos de las 21:30 -hora programada para el inicio de la atracción principal de la noche- cuando Eicca Toppinen, Paavo Lötjönen, Perttu Kivilaakso y Mikko Sirén, los cuatro finlandeses de curioso aspecto y fuerte acento al intentar hablar inglés, saltaron al escenario -los tres primeros violonchelo en mano- ante la desbordada emoción del público que ya se había cansado de esperar.

Las cosas fueron directo al grano, y sin mediar palabra los artistas comenzaron a tocar, y de sus instrumentos en conjunto salió "On the Roof with Quasimodo", que abrió el show con tanta fluidez como potencia pura. Esta canción fue enganchada por los artistas con "2010". Así, el grupo abrió su concierto con dos de sus canciones más recientes, contenidas en su último disco, y una vez dejadas de lado las introducciones musicales comenzaron las verbales, y el carismático Perttu Kivilaakso, haciendo gala de su marcado acento comenzó a saludar al público en español e inglés.

Luego de esto el grupo atacó con "Grace", que arracó entusiasmadas palmas y llevó la emoción en aumento entre la multitud.

Pero la primera auténtica explosión del público llegó con la siguiente canción. Porque las raíces de Apocalyptica se hallan en el grupo que lo inspiró, Metallica, y un grupo que saltó a la fama haciendo "covers" de esa banda no podía dejar de incluir sus canciones en la presentación. Así pues, el público enloqueció cuando la inmortal "Master of Puppets" comenzó a sacudir cabezas por doquier y a convertir al público en el coro de la sinfonía de metal.

La interacción de los integrantes del grupo con el público fue constante, y casi cada pausa entre canción traía un nuevo halago por parte de los músicos al país -que calificaron como lleno de gente cálida y amable- a la audiencia por cantar bien -"o por lo menos fuerte", como diría en broma uno de los integrantes del grupo- o por estar "locos".

A escena con el grupo subió el cantante Tipe Johnson, compañero de gira de los finlandeses, para aportar las partes vocales de "End of Me" y "I'm not Jesus".

Siguió "Quutamo", una muestra más de lo bien que se complementan los violonchelos con la batería de Mikko Sirén, de impecable trabajo en todo el concierto; una combinación que puede ser descrita acertadamente como "electrizante".

Esto fue seguido, sin embargo, por un cambio total de registro cuando Kivilaakso, prescindiendo de sus compañeros chelistas y de Sirén en la batería, interpretó un largo y sobrecogedor solo de corte clásico, al que siguió "Bittersweet", un tema parecido pero esta vez con participación también de Toppinen y Lötjönen. El público explotó en aplausos para ambas canciones.

Y explotó aún más fuerte cuando luego de estas canciones sonó la emblemática canción de Metallica "Nothing Else Matters", que fue coreada por el público en su absoluta totalidad con enorme potencia. Kivilaakso se tomó un momento luego de esa canción para volver a alabar al Paraguay, a su gente y a la hospitalidad de la misma.

ABC Color - Gustavo Machado
Las cosas volvieron a ponerse enérgicas y vertiginosas con la instrumental "Last Hope", a la que siguió "Life Burns!", para la cual de nuevo volvió a hacer acto de presencia el vocalista Johnson. El desenfreno en su máxima expresión volvía cuando Metallica volvía a colarse en el repertorio de la noche con "Seek and Destroy", que artistas y público corearon a gritos.

En este punto, los integrantes del grupo anunciaron que la que seguía era la última canción de la noche, ante un público que se resistía a la idea, pero que aun así vibró con toda su energía con "Inquisition Symphony", un "cover" del icónico grupo brasileño de metal Sepultura. Acto seguido, el grupo desapareció del escenario mientras el público pedía a gritos "una más".

Las luces, sin embargo, jamás se apagaron por completo, y minutos después de desaparecer los finlandeses reaparecieron para tocar la épica "At the Gates of Manala", mientras el público festejaba tener de vuelta a los artistas en el escenario.

Tipe Johnson también reapareció para cantar el tema siguiente, "I Don't Care", que no fue menos y puso al público a saltar. Acto seguido, el grupo volvió a agradecer a los paraguayos la hospitalidad, y aseguraron que aunque tomó mucho tiempo que llegaran al país, "valió la pena" y que, en honor a que esta era la primera vez que se presentaban en el país -aunque no la última, según dijeron y reiteraron en varias ocasiones-, tocarían una canción que llevaban un buen tiempo sin interpretar.

ABC Color - Gustavo Machado

Esa canción resultó ser nada menos que uno de los más icónicos éxitos de la historia de Metallica, "Enter Sandman", que emocionó a la concurrencia mientras Sirén vestía su batería con una bandera paraguaya. Y el show se rehusaba a terminar, porque tras concluir su "cover" de Metallica, el grupo decidió tocar una canción más "porque nos trataron muy bien".

Esa canción fue uno de los grandes éxitos propios de la banda, "Hall of the Mountain King", que de haber sido la canción final hubiera cerrado el concierto en una nota altísima... Pero tampoco ahí se acabaría el espectáculo, ya que el grupo anunció a la sorprendida audiencia que les tocarían otro tema más "porque los amamos".

"Es la primera vez que hacemos tantos 'encores'", comentó Toppinen. "Pero es culpa de ustedes, bastardos".

Y el que sí sería el "encore" final fue, adecuadamente, el tema que lleva por título "Farewell" (Adiós), cuyos aplausos al final duraron minutos.

"¡Paraguay! ¡Es fácil amarlos!", fue la declaración final de la banda antes de desaparecer en la oscuridad del escenario sin iluminar, no sin antes dejar al público con un "¡Nos vemos pronto!"

 

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