Rubén Ayala Brun, juez penal de garantías, fue suspendido en octubre de 2016 por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. La medida fue ratificada por la Corte. El magistrado intentó evitar el traslado del narcotraficante brasileño Jarvis Chimenes Pavão desde el penal de Tacumbú hasta la Agrupación Especializada, medida que había sido impulsada ante peligro de fuga en la penitenciaría que en principio lo albergaba. Además, la Dirección de Auditoría de Gestión Jurisdiccional determinó que el juez “cajoneó” el exhorto de Jarvis durante un año.
Un hecho llamativo ocurrió este viernes. La escribana Zully Ferreira fue hasta la oficina de Ayala Brun en su representación. Esto levanta sospechas del porqué la oficina del juez no estaba lacrada frente al temor de modificación de documentos importantes.
Ferreira indicó a Perla Silguero y Marcia Ferreira, periodistas de ABC Color, que el juez le dijo que “iba a volver pronto” y que le pidió “que verifique los documentos dentro de su oficina”. “No se detectó ninguna anormalidad. Se hizo una limpieza de su despacho y me pidió ver cuáles son sus expedientes; reconoció todos como suyos”, dijo la escribana.
Ferreira entró “como Juan por su casa” en la oficina de Ayala Brun cerca de las 10:00 del viernes. Para colmo, lo acompañó la fiscala Clara Ruiz Díaz, esposa del juez suspendido. Ninguna autoridad respondió sobre si esto está o no permitido frente al peligro de que documentos puedan ser removidos de forma impune de esta oficina ubicada en Palacio de Justicia.
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