No existe un solo arroyo de Asunción y ciudades de su zona de influencia que esté libre de basuras sólidas y líquidas. Las Municipalidades prestan un pésimo servicio, por lo que la mitad de los residuos terminan en los cauces de los arroyos.
El gobierno central contribuye a la degradación de los recursos hídricos, puesto que la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), al no invertir en una planta de tratamiento de efluentes cloacales, arroja a los cauces hídricos los desechos que recoge de los hogares.
Así, con arroyos y ríos llenos de basuras, vamos a recordar mañana el Día Mundial del Agua. La Organización de las Naciones Unidas eligió la fecha en 1992, en una conferencia de Medio Ambiente desarrollada en Río de Janeiro.
Las instituciones prestadoras de los servicios de recolección y depósito final de residuos líquidos violan las leyes ambientales ante la complicidad de las entidades que deben velar por su cumplimiento, como, por ejemplo, la Secretaría del Ambiente (Seam).
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Los arroyos de Asunción y Lambaré están en condiciones lamentables. La gente arroja sus residuos sólidos al cauce porque estas comunas no tienen capacidad de prestar un buen servicio ni siquiera a las familias que abonan sus impuestos. En el caso de la capital, el propio concejal Federico Franco Troche (Juntos Podemos) lo reconoció hace poco, cuando los nuevos residentes del moderno barrio San Francisco se quejaron de la acumulación de basura por falta del servicio.
La Municipalidad de Asunción no tiene un plan de recuperación de los arroyos, y si lo tiene, se desconoce, porque el problema persiste y va aumentando. Dentro de la institución, el único que hace algo, aunque mínimo, es el equipo Mbusu, que retira cada cierto tiempo toneladas de basura de algunos sectores de los arroyos Mburicao, Ferreira y otros.
En entrevista que nos concedió hace un año el director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Asunción, José Escauriza, había argumentado que la gente foránea es la que ensucia Asunción. También culpó a los municipios vecinos de la basura en los arroyos. Habló de un plan de negociaciones con la ciudades vecinas para la limpieza y el cuidado de los cauces hídricos, que al parecer no se hizo o no prosperó.
De la polución no se salvó ni siquiera el Acuífero Guaraní, el mayor caudal subterráneo de agua dulce del planeta, que compartimos con Brasil, Uruguay y Argentina. Según la propia Seam, el acuífero está poluido. La mayor amenaza son los pozos ciegos que se usan en la mayoría de los hogares por falta de plantas de tratamiento de aguas residuales.
