16 de Marzo de 2014 08:30

 

Mentes criminales

Los dos cabecillas de la red de prostitución y pornografía infantil dentro del penal de Tacumbú son reos que fueron condenados a máximas penas privativas de prisión. Pese a ello, gozaban de muchos privilegios.

Jorge Pereira, peligroso homicida y violador, tenía amplios beneficios dentro del penal.

Jorge Pereira, peligroso homicida y violador, tenía amplios beneficios dentro del penal. / Archivo, ABC Color

Dos de los hombres que organizaron una red de prostitución y pornografía infantil en la cárcel de Tacumbú en 2010 y que deben afrontar un juicio oral por ese casos son homicidas que están condenados a máximas penas.

Feliciano López López tiene una condena de 25 años de prisión por el asalto a un banco en 1995, cuando mató a un agente de policía. Jorge Abel Pereira fue condenado a 24 años y seis meses de cárcel luego de ser declarado culpable del crimen de una joven estudiante en Luque en 2003.

Pese a estos antecedentes, los dos reos fueron los cerebros y ejecutores de una red de pornografía infantil que se organizó dentro de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú y que fue descubierta en 2010.

Con estos antecedentes y las penas elevadas a las que fueron condenados, ambos tenían acceso al pabellón cristiano dentro del penal, donde a sus anchas utilizaban una computadora con conexión a internet y desde la cual crearon perfiles falsos en las redes sociales Orkut y Facebook para contactar con mujeres, en su mayoría menores de edad.

En complicidad con Ismael Alcaraz, quien no estaba preso, montaron una red para acosar a menores de edad y llevarlas hasta el mismísimo penal de Tacumbú, donde eran abusadas sexualmente.

No conformes con ello, también las filmaban, y era Feliciano López el encargado de “alquilar” a los demás presos los vídeos de las sesiones de abuso. Por G. 10.000, cualquier interno podía ver repetidas veces las violaciones.

Todo esto ocurría dentro del penal y en el mismo pabellón cristiano. Por esta razón, la fiscala Teresa Martínez imputó al entonces director del penal, Julio Acevedo, quien también espera el juicio oral. Dos pastores de la Iglesia Raíces y cuatro guardias también fueron imputados, pero luego desvinculados del proceso.

Sanguinarios

El perfil de los dos principales imputados en este caso demuestra que son muy peligrosos y sanguinarios.

Feliciano López, en 1995, formó parte de una banda de asaltantes que el 10 de setiembre ingresaron a un banco ubicado en Cacique Lambaré casi Cerro Corá, donde robaron G. 5 millones.

Cuando los ladrones salieron a la calle se encontraron con los agentes Cástulo Benítez Peña y Diosnel Gayoso, quienes realizaban un recorrido de rutina por la zona. Al advertir la presencia policial, los asaltantes abrieron fuego contra los agentes, quedando mortalmente herido Benítez Peña.

En 1999, López logró escaparse de la cárcel de Emboscada, pero poco después fue recapturado y enviado al penal de Tacumbú, por su alta peligrosidad, y debe permanecer preso hasta febrero del 2020.

Feliciano López, aparte de la condena que tiene, también carga con frondosos antecedentes por robos y asaltos.

Jorge Abel Pereira también es un criminal peligroso y que actúa a sangre fría, tal como lo demuestran sus antecedentes.

Pereira fue encontrado culpable de haber violado, golpeado y estrangulado a Diana Moreno, de 15 años, en 2003, en Luque.

Según los antecedentes, la menor fue hasta la casa de Pereira, donde había un almacén, a comprar una hebilla y después ya nada se supo de la misma.

Al día siguiente, el cuerpo sin vida con el rostro desfigurado debido a los golpes fue encontrado tirado en el arroyo San Ramón de Yukyry.

Los relatos de los testigos que vieron a la menor por última vez en la casa de Pereira llevaron a la Policía a detener a Jorge Abel.

Tras inspeccionar el cuerpo sin vida de Diana Moreno, se comprobó que la víctima fue estrangulada y violada. Se tomaron entonces muestras de semen y se realizó la comparación a través de una prueba de ADN con Pereira.

Así, se demostró que fue Jorge Abel quien la violó; después, se comprobó que la golpeó y la mató.

La fiscala Cinthia Lovera pidió 25 años de cárcel y otros 10 como medida de seguridad para el procesado, pero el tribunal de sentencia lo condenó a 24 años y seis meses de prisión.

Estas dos mentes criminales fueron las que se unieron nuevamente dentro del penal de Tacumbú, para pergeñar otros hechos delictivos.

Si bien son solo los dos reos y el exdirector de la cárcel Julio Acevedo los que llegan a juicio oral por la red de pornografía infantil que se montó en el presidio, es bien sabido que muchas otras personas facilitaron que estos hechos se concretaran.

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