Comentó a ABC Color que tuvo sus aciertos y preocupaciones respecto a la decisión que tomó pero que no se arrepiente de haberlo hecho, resaltando además que uno de los elementos que permitieron que decida dejar su trabajo fue el apoyo de su esposo.
Patricia, sos una de las mujeres que hicieron a un lado su pasión por el periodismo para criar a un hijo. ¿Por qué lo decidiste y qué satisfacción obtuviste?
Antes, cuando ni estaba en mi mente tener hijos, decía: 'El día que sea mamá no voy a dejar de trabajar, yo quiero crecer, desarrollarme como profesional... Eso cambió rotundamente desde el momento que lo vi a él por primera vez. Ahí supe que no habría mayor pasión que cuidarlo, invertir en él mi vida entera sabiendo que eso en el futuro sí o sí daría sus frutos.
En mi caso, la profesión de comunicadora me da la posibilidad de seguir trabajando desde casa. La diferencia está en que dejé de percibir un salario fijo, pero esa situación ha permitido que pueda descubrir nuevas potencialidades en mí. No me quedo quieta.
Además de periodista, soy artesana y comerciante, combo completo. Alguien me dijo hace poco: '¿Podés con todo? ¿O tenés niñera?' Las fuerzas se triplican cuando una es mamá. Veo y creo firmemente que esta decisión es una inversión a largo plazo.
Tengo el apoyo de mi esposo, de toda mi familia, de amigos, y la cobertura de Dios en todo tiempo. Estos meses han sido realmente especiales. No me arrepentí jamás de la decisión que tomé, y conste que esto recién empieza.
Cuando supiste que estabas embarazada, ¿cuál fue la primera reacción si recordás?
Cuando supe que estaba embarazada me puse súper feliz. A medida que avanzaba el embarazo, la panza crecía y se acercaba el día D, no puedo negar que los temores y miedos afloraban cada vez más. Primero decía: '¿Qué voy a hacer? Tenemos cuentas que pagar, tengo que trabajar, no puedo dejar todo bajo la responsabilidad de mi esposo' (trabajo desde que tengo 19 años y ahora tengo 24, nunca quise depender absolutamente del varón, orgullo o qué será).
Luego tuve la bendición de que en mi anterior trabajo me dejaron ir con mi bebé durante dos meses. Fue una bendita excepción que hasta hoy agradezco. Pero llegó un momento en que, hablando con mi esposo, tomamos la decisión de que yo me quedaría en casa, y tuve una completa paz y confianza en que, aunque cueste, íbamos a salir adelante siempre. Y así fue.
Sé también que hay mamis que quieren hacer lo mismo que yo, pero la situación es mucho más complicada, y también sé de aquellas mamis que optan por seguir creciendo laboralmente y dejan a sus hijos al cuidado de parientes o niñeras; me mantengo en la idea de que cada historia es una historia, y que cada mujer desde el momento de ser mamá es una heroína y no juzgo sea cual sea la decisión que tome.
¿Extrañás hacer periodismo? ¿No te agobia estar en casa gran parte del tiempo?
En estos meses experimenté varias etapas. Al principio dije: '¡Sí, al fin voy a estar sin preocuparme en casa, cuidando a Luan, dedicándome a las cosas de la casa, en fin!'. Después entró la etapa del aburrimiento, extrañaba un poco más de acción, movimiento, actividades. Esto cambió rotundamente hace unas semanas, desde que me empecé a meter a full en el rubro de las artesanías.
Empecé a pintar alpargatas y ahora todo el día estoy a full con eso; también incursioné en otros negocios que, aunque sean incipientes, están dando sus resultados y me siento útil, siento que cuando uno se propone y se esfuerza, Dios respalda y ayuda. Estoy descubriendo a una Patricia que no conocía, y sinceramente, y lo digo con humildad, me gusta.
Y voy por más. Evidentemente extraño hacer periodismo, porque eso está muy arraigado en mí; sin embargo, tomo esta decisión con mucha buena onda, con alegría, optimismo y lo mejor de mí, no viendo como un sacrificio, sino como un acto de amor, porque amar es dar, y eso es lo que hago con mi bebé, con mi familia.
¿Cómo te ganás la vida sin tener que dejar a tu hijo?
Alguien me dijo hace poco: '¿Qué estás haciendo ahora, Patty?'. Me causó mucha gracia porque en su pregunta me daba a entender que estoy en tantas cosas últimamente. Ahora me defino como una mami todoterreno: hago artesanías, alpargatas pintadas, objetos decorativos para la casa, vendo productos de belleza para mujer, incursioné en el rubro de las canastas de desayuno en fechas especiales, sigo haciendo trabajos de comunicación de manera 'freelance' y también llegué a meterme en el mundo de la cocina, haciendo cositas dulces para vender. La verdad es que creo que voy a seguir descubriendo más cosas en mí, porque los límites se los pone uno solo.
¿Qué dirías a las madres que quieren hacer lo mismo que vos, pero que dudan?
Partiendo de mi experiencia, tomar esta decisión ha sido más sencilla porque tuve el apoyo de mi esposo, que es una realidad que muchas mujeres no la viven. Además, en mi lista de prioridades el número uno es Dios, por tal motivo, eso me llenó de confianza, sabiendo que jamás me dejaría sola y que todo lo que yo emprenda prosperaría.
Esa confianza para mí fue elemental. Ese es el "secreto" de mi decisión y, sobre todo, el saber que estoy invirtiendo a largo plazo.
Además, siendo un poco más práctica, puedo dar un ejemplo: si seguía trabajando y dejaba a mi hijo al cuidado de otra persona, sea esta familiar o una niñera, igual iba a tener que gastar mucho dinero y, encima, no iba a estar con mi hijo.
Poniendo en la balanza esta situación, noté que, desde todo punto de vista, quedarme en casa sería la mejor idea. Mi consejo es que si deciden quedarse en casa, deben ser proactivas, tener iniciativa, saber que vendiendo empanadas o manejando un imperio comercial, trabajando dignamente, si se hace con dedicación, esfuerzo y amor, todo puede salir mejor de lo que uno espera.
