La tranquila noche del martes parecía una más para tres policías que hacían una barrera sobre la ruta III, frente a la comisaría de Azote’y.
Tanta era la calma que cuando un automóvil Nissan pasaba por el sitio, los policías pensaron que era un conocido. Cuando estaban por parar el rodado, aproximadamente a las 20:00, el ruido de las balas interrumpió la tranquilidad.
Dos policías resultaron heridos, uno de ellos con muerte cerebral, y el tercero –el suboficial Guido Cantero– con su fusil Galil disparó en dirección al automóvil, creyendo que desde el rodado provinieron los disparos, explicó el fiscal Valdez.
Los disparos en realidad se hicieron desde una canchita de fútbol oscura que se encuentra frente a la mencionada sede policial, según conclusiones técnicas.
Tres policías que estaban más próximos a la comisaría y que resultaron ilesos se aprestaban a auxiliar a sus compañeros, cuando escucharon la explosión de una bomba.
Los uniformados no se imaginaron que se trataba de una bomba que explotó en la boca de Eusebia Maíz, quien acababa de ser ejecutada por miembros del EPP. Estaban más concentrados en asistir a sus camaradas heridos.
Aproximadamente a las 21:10, en medio de la conmoción y presencia de refuerzos policiales provenientes de Paso Tuyá y Pasiño, llegó un grupo de personas hasta la comisaría de Azote’y; eran los familiares de Bernarda Maíz.
“Ellos (los policías) no sabían lo que había ocurrido, después los familiares de la víctima fatal llegaron a la comisaría y comunicaron que posiblemente ella (Bernarda) había sido secuestrada”, apuntó el fiscal
Los policías tomaron sus precauciones y en una importante cantidad llegaron al lugar.
No encontraron a nadie en la precaria vivienda pero a 50 metros del lugar, en medio de bananos, Bernarda Maíz ya estaba sin vida. Los policías no encontraron rastros del EPP.
El fiscal enfatizó que el ataque a los policías fue primero y casi al mismo tiempo, o minutos después, el homicidio de la mujer.
Con lo que sucedió, el Ministerio Público se mantiene en que dos grupos del EPP perpetraron los ataques.
Este jueves tiene que declarar Cecilio Echagüe, como testigo, ya que estaba al mando del vehículo que pasó frente a la caseta policial en el momento del ataque.
Mientras tanto, el temor se apoderó de la población de Azote’y. “La gente está con miedo, hoy están gran cantidad de efectivos policiales por la zona, pero la gente igual tiene miedo”, finalizó.
