Lucida y sonriente, llena de bondad y amor reflejada en su rostro doña Dorotea Sánchez recibió las felicitaciones al cumplir 100 años.
Nació el 6 de febrero de 1916 en San Juan Bautista, Ñeembucú. Dorotea se casó con Juan Quiñónez (+) y la pareja fueron a trabajar en una estancia en el Chaco.
Tuvieron siete hijos Sixta, Andrés (+), Edis, Mario, César, Ignacio y Margarita. También una hija del corazón Beatriz. Sus hijos le dieron 28 nietos, 39 bisnietos y ocho tataranietos.
Por los hijos Dorotea y Juan regresaron del Chaco y decidieron quedarse en San Ignacio. Así eligieron San Ignacio, Misiones para vivir.
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Doña Dorotea es modista y trabajó incansablemente en la máquina de coser. Su trabajo tiene una particularidad especial confeccionaba los bombachones para los estancieros, peones y capataces y también sombreros.
Era la modista de los hombres a caballo, acostumbrados a la tarea del campo en los establecimientos ganaderos.
La centenaria abuela, saludable y serena no sufre dolencia alguna. Responde todas las preguntas y exterioriza mucha bondad y amor. “Mi madre es muy sana ni siquiera usa anteojo”, dijo, una de las hijas Margarita, con quien vive en San Ignacio.
También sus nietas demostraron mucho cariño a la abuela Dorotea. Lourdes recordó que su abuela fue madrina de guerra durante la contienda contra Bolivia.
Explicó que la madrina de guerra ayuda a los soldados combatientes y les envía provisiones y también bendiciones a los fueron al Chaco a defender a la Patria. “Ella fue madrina de muchos combatientes”, dijo Lourdes.
Este sábado, en el día de su cumpleaños, el padre Juan Lino Flores celebró, en el templo parroquial de San Ignacio, una misa de acción de gracias por los 100 años de Dorotea Sánchez. Luego sus familiares, vecinos y amigos participaron de la fiesta en su domicilio situado sobre la avenida Justiniano Rodas entre San Roque González y Marcial de Lorenzana.
Una enorme torta bien decorada por los 100 años de doña Dorotea, la casa adornada y un rincón que recuerda el historial junto a su máquina de coser, es toda una prueba del amor al trabajo y la dedicación a los hijos, nietos, bisnietos y también tataranietos.
