Unos 72 nativos -entre niños, mujeres y varones adultos- retornaron a sus respectivas comunidades, con lo cual culmina un largo proceso que desarrolla una metodología de trabajo en la calle que permite incorporar el respeto a los derechos de la población indígena.
El reporte del Instituto Nacional del Indígena detalla que los niños y adolescentes nativos ubicados en Luque fueron desplazados de sus comunidades por diferentes motivos externos y actualmente tienen problemas de adicción y en algunos casos fueron víctimas de explotación infantil.
Los nativos provienen de Caaguazú, Guairá, Canindeyú y San Pedro.
El equipo interinstitucional contactó también con las comunidades de origen y otras acogedoras con el objetivo de lograr que sean recibidas y acompañadas.
Todavía quedan cerca de unos 40 indígenas, con quienes se seguirá trabajando para que puedan retornar definitivamente a sus comunidades.
Además, solicitan con urgencia que el Centro Nacional de Adicciones desarrolle una política que permita el tratamiento de desintoxicación ambulatoria programada en las comunidades donde permanecerán las niñas y niños nativos.