Osvaldo Morínigo y su familia se preparaban para dejar su hotel en Bruselas y seguir rumbo a París, Francia, cuando fueron advertidos por los empleados sobre los atentados. Los empleados del hotel estaban “muy entrenados” y a completa disposición de los huéspedes, dijo en una breve charla vía Whatsapp. Ante esta situación, todos los servicios de transporte público quedaron parados, no hay taxis, metros ni aviones. “No hay mucho que hacer”, comentó.
Por el momento, tienen la esperanza de poder partir mañana. “Estamos expectantes a que se abran las terminales, hecho que -estiman- se dará mañana para el mediodía. Por lo tanto estaremos un día más seguramente”, escribió Morínigo, quien es vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Agencias de Viaje.
La alerta emitida por el gobierno recomienda no acercarse a los lugares públicos y se pide además a la población que no salga de sus casas. Comentó que en los canales muestran constantemente números de teléfonos de emergencias para locales y extranjeros. Tras algunas horas de los hechos, en las calles hay ambulancias y policías, aunque dijo que no hay “pánico ni gente corriendo”.
Por su parte, Luz Marina González, paraguaya que vive en Bélgica desde hace 38 años, contó a ABC Color vía chat de Facebook que desde la semana pasada están en alerta por los terroristas. “Todo esto comenzó el martes pasado y arrestaron a cuatro personas el viernes, y hoy atacaron el aeropuerto y el Metro de la Comisión Europea”, relató.
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Luz vive en el centro de Bruselas, a menos de cinco kilómetros de donde ocurrió uno de los atentados. “Estamos encerrados en nuestras casas sin poder salir; las calles aquí donde vivo en el centro de Bruselas están llenas de guardias armados y con consigna de tirar”, describió. Por el momento, no hay amigos o conocidos suyos entre los heridos o fallecidos, que ya ascienden a 200 y 34, respectivamente; sin embargo, sigue aguardando noticias.
Los atentados se produjeron pocos días después de la detención de Saleh Abdeslam, principal sospechoso de los ataques terroristas de París, en noviembre del año pasado. El gobierno belga elevó la alerta antiterrorista al máximo nivel (4) y cerró sus fronteras con Francia y Alemania.
