Abandonan sus familias en sus tierras natales, y los espera, una tierra desconocida, una cultura distinta y unas catorce horas de trabajo al día en talleres clandestinos de confección. Son bolivianos y paraguayos que migran ilegalmente a Sao Paulo, Brasil, en busca de la tierra prometida.
La mayoría de los talleres de costura pertenecen a coreanos, sector que gana en promedio unos 90 millones de reales al año en Brasil. Los empresarios asiáticos contratan a los extranjeros latinoamericanos quitando ventaja de la mano de obra barata.
EXTRANJEROS EN BRASIL
El documental emitido en el programa "Caminhos da Reportagem" de la TV Pública de Brasil indica que en el 2009, 36 mil extranjeros fueron amnistiados. De ese total, 16 mil son bolivianos y unos 5 mil son de nacionalidad paraguaya.
Aproximadamente 70 mil connacionales trabajan en el vecino país. 30 mil de ellos viven en Sao Paulo, y se estima que la mitad trabaja de manera irregular en el rubro de la confección.
Datos publicados por el ministerio de Justicia de Brasil a finales de octubre de este año, dos millones de extranjeros están afincados en el vecino país. De ese total, 1.4 se encuentra legal y otros 600 mil, en su mayoría bolivianos, carecen de situación migratoria regularizada.
VOCES OFICIALES Y VERSIÓN DE LOS MIGRANTES
Las denuncias sobre trabajo esclavo llegan regularmente a la fiscalía de Trabajo de Campinas (100 km de Sao Paulo).
Las autoridades locales lamentan la situación ilegal de muchos migrantes, que abandonan sus patrias, y llegan a Brasil, en busca de mejores oportunidades laborales. Reconocen que la mayoría debe soportar humillaciones, explotaciones laborales y hasta soportar ambientes insalubres.
TV Pública de Brasil recoge también los testimonios de los bolivianos y los paraguayos. En el taller donde trabajan los compatriotas, son infaltables el tereré y la música. Los connacionales, quienes cobran 12 reales por pieza costurada, aseguran que en Brasil las condiciones laborales son mejores y que el temor por cruzar la frontera es nulo.
Pero el fantasma de la esclavitud está vigente en los talleres de confección y ha dejado huella imborrable en las víctimas. Este es el caso de un boliviano, quien accedió a conversar con el medio brasileño. Visiblemente afectado, comenta que sus jornadas laborales iniciaban entre las 5 ó 6 de la mañana, y se extendían entre las 10 a 11 de la noche.
PARAGUAYOS VAN GANANDO ESPACIO
Un material audiovisual, emitido el 7 de agosto de este año por Folha de Sao Paulo, señala que en los últimos años, los paraguayos están ocupando mucho espacio en las confecciones de Bom Retiro (región central de Sao Paulo), formando así una nueva ola de migración en el barrio.
Según datos estimativos de la asociación BrasilParaguay Japayke, unos diez connacionales al día llegan a la Gran Sao Paulo, en su mayoría, motivados por cuestiones económicas.
MATANDO LA AÑORANZA
TV Pública de Brasil también llevó sus cámaras al oeste de Sao Paulo, en una jornada donde los paraguayos se juntan, comparten anécdotas, juegan fútbol y matan la añoranza.
LA "TIERRA PROMETIDA"
La Policía de Sao Paulo no oculta su preocupación por los hechos de violencia que involucran a inmigrantes irregulares, entre ellos, paraguayos, bolivianos y peruanos.
Datos oficiales revelan que en los primeros seis meses del 2011, estos extranjeros protagonizaron 70 incidentes. En la mayoría de los casos, los inmigrantes no llaman a los agentes debido a su situación ilegal.
EL TRÁMITE PARA SER LEGAL
Los ciudadanos de los países del MERCOSUR pueden quedar en Brasil tres meses sin visa como turistas. Para extender la estadía y ser legal, se deben presentar varios documentos, entre ellos pasaporte, y antecedentes policiales -emitidos por la Justicia Federal y Estadual-. Los trámites, que pueden llegar a costar unos 200 reales, la mitad de un salario mínimo promedio, suelen ser una traba para muchos.