El ciudadano francés, Patrice Viellefon de 52 años, escogió su bicicleta como “la mejor forma de conocer al mundo”, nos comentó con una amplia sonrisa sobre un rostro curtido por el sol. Su primer viaje lo realizó hace seis años, donde partió desde su ciudad natal, Anneci, Francia, hasta Singapur, en un viaje de un año y medio.
Luego de cada viaje, Viellefon regresa a Francia para trabajar unos años y juntar el dinero necesario para continuar el pedaleo. Antes de iniciar su travesía por el continente americano, trabajó en su país por cuatro años como mecánico en un Centro de Bowling.
Así juntó lo necesario – un promedio de 10 euros por día – para trasladarse en Setiembre a Río de Janeiro, Brasil, e iniciar el pedaleo hasta Alaska, una travesía que durará dos años.
De Río de Janeiro, Viellefon pedaleó hasta Santoró, Curitiba, Cascabel, y Foz de Iguazú. Desde ahí ingresó a Ciudad del Este donde inició su camino a Asunción.
“Después de una hora de entrar a Paraguay, tuve un accidente, una moto me chocó”, explicó, mostrando sus moretones en el brazo.
Sin embargo, aseguró que hasta ahora Paraguay ha sido su país favorito. “La gente es muy buena, el país es tranquilo”, aseguró, explicando que su pasión por viajar radica en la búsqueda del silencio y el contacto con la naturaleza.
Luego de cuatro días en Asunción, donde se aloja en el Hostal El Viajero ubicado en el centro capitalino, el ciclista confesó que le gustaría quedarse más tiempo en Paraguay, pero que debe ajustarse a su plan y cruzar el desierto de Atacama antes de Marzo.
Con una carpa y unas pocas pertenencias a cuestas, el viajero sobre ruedas espera cruzar el continente americano hasta llegar al estado de Alaska, donde retornará a Francia, para nuevamente recaudar fondos que le permitirán continuar con su pedaleo por el mundo.
