La norma, propuesta por el intendente municipal, Joel Maidana (ANR), fue aprobaba por unanimidad durante la sesión ordinaria de los martes.
La ordenanza número 240/2014, “Por la cual se regulan los trabajos y actividades en espacios públicos de la ciudad de Encarnación” busca regular esta actividad informal, sostuvo el concejal opositor Luis Yd (PQ), quien dio su voto favorable a la normativa.
El artículo 2 de la ordenanza señala que “se prohíbe la realización de actividades lucrativas en la vía pública o espacios públicos sin autorización municipal que ocasionen o pudieran ocasionar un menoscabo en el uso común general de los espacios públicos provocando molestias, perturbaciones, peligro o perjuicio a los usuarios de vehículos u obstaculizar la circulación”.
En dicho apartado se encuadran las ventas ambulantes, el ofrecimiento o imposición de servicios se limpiaparabrisas, así como otras actividades como malabaristas y/o destrezas físicas aprovechando las paradas en los semáforos, franjas peatonales o retenciones motivadas por el exceso de tráfico.
Asimismo, prohíbe a presencia de cuidacoches y ordenación de la circulación de vehículos que realicen algún tipo de actividad sin expresa autorización de la Municipalidad, en la vía pública y terrenos utilizados ocasionalmente como estacionamiento en superficie.
También está prohibida la promoción de prestación de servicios sexuales en espacios públicos, “siempre y cuando altere la tranquilidad y/o seguridad de los ciudadanos”, y aclara que se refiere a “la perturbación que imposibilite o dificulte el tránsito de peatones y/o vehículos o por la producción de molestias incompatibles con el descanso de los ciudadanos”.
La violación a las disposiciones referentes a la venta callejera, cuidacoches y limpiavidrios serán consideradas “faltas leves” y sancionadas con multas de entre uno y dos jornales, mientras que la violación al artículo cuarto, sobre la exposición de servicios sexuales, es considerada “falta grave” y sancionada con multas de entre 11 y 20 jornales mínimos para actividades diversas no especificadas.
La publicación a través de la redes sociales de la nueva ordenanza ya provocó una reacción ciudadana que condena la forma facilista en que las autoridades locales tratan de combatir la pobreza y sus consecuencias, atacando el síntoma y no la enfermedad, que es la falta de recursos y fuentes generadoras de trabajo formal.
