La lluvia de esta mañana ocasionó estragos en la zona en donde se realizaron las obras para el proyecto metrobús, actualmente suspendido, debido a las irregularidades en su ejecución.
De acuerdo a lo que se observa en las las fotografías y videos captados por los ciudadanos, el agua de lluvia rápidamente se acumuló en la ruta Mariscal Estigarribia, ocasionando fuertes correntadas que ingresaron a los locales más cercanos, causando daños a muebles, productos, además de la incomodidad de las personas.
Esta situación se repite desde que se iniciaron las obras del metrobús y, de acuerdo a los datos, estos problemas surgen a causa del sistema de desagüe inconcluso que genera caos en días de lluvia. Se trata de intervenciones importantes que se hicieron y no se completaron en los sitios definidos para la colocación de bocas de desagüe.
Según profesionales del sector de la construcción consultados anteriormente, se deberían cerrar todos los pozos y las bocas de desagüe sin conexión final lo antes posible si se quiere evitar más daños en la construcción. La avenida Eusebio Ayala y la ruta Mariscal Estigarrriba “cortan casi todas las cuencas, así que sí o sí va a llegar mucha agua a la zona de obras, como ya se dio en las últimas lluvias.
Al no tener un drenaje, el agua se mete por debajo y presiona al asfalto hacia arriba. Si no se tiene el sistema de drenaje en funcionamiento, el agua romperá todo a su paso”, advirtió el ingeniero hidrólogo Jorge Pusineri, en octubre pasado.
Tras la retirada de la empresa Mota-Engil, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) se encargó de poner en condiciones la ruta para volverla transitable nuevamente, pero hasta donde se informó no se profundizó en los trabajos del sistema de desagüe debido a la complejidad del sistema.
El Estado obtuvo préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$ 125 millones para la construcción de un sistema de metrobús, que en dos años y medio no llegó ni la mitad de la obra. El MOPC adjudicó la construcción del sistema a la firma portuguesa Mota-Engil por G. 300.417 millones, que luego aumentó a G. 403.900 millones (unos US$ 71 millones al cambio actual), de los cuales se pagaron US$ 21 millones. La firma se retiró sin terminar el proyecto y con amenaza de demanda.
Mota-Engil solo terminó 800 metros de la via en más de dos años. El retraso en las obras ocasionó el cierre de más de 200 locales comerciales y unos 1.000 desempleados.
