La solución para el Pilcomayo

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El reporte denominado “Pilcomayo 365” revela las causas del fracaso de los trabajos realizados por la Comisión del Pilcomayo, coordinados por el MOPC. Señala que el origen de la frustración es el sistema de remoción de sedimentos utilizado hasta ahora.

El documento recuerda que el principal problema al que nos enfrentamos cada año es la enorme cantidad de sedimentos arrastrados por este río.

Dice que durante años se trabajó con la limpieza y mantenimiento de nuestros canales con retroexcavadoras anfibias, con las cuales se logró “resultados parciales”, pero no definitivos.

Indica que el gran porcentaje de sedimentos removidos todos los años es el mismo residuo que el año anterior se extrajo y se colocó a orillas del canal. Explica que el alcance de las retroexcavadoras anfibias no supera los 20 metros, lo cual dificulta una remoción real de los sedimentos.

Sobre el punto, destaca que a través del trabajo a realizarse con dragas se puede obtener una solución de mayor alcance y envergadura.

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Dice que debido a que las dragas poseen la opción de aumentar la distancia del depósito de sus extracciones, se logrará un trabajo de mayor pulcritud y de impacto superior en el tiempo.

Añade que se lograría, además, dar un buen uso al sedimento, que actualmente se considera como “basura” para convertirlo en un elemento vital para la habilitación de nuevos caminos y rutas.

Según el reporte, además de lograr una “limpieza eficiente” y eficaz, se podrá construir una costanera a lo largo del río Pilcomayo con los sedimentos reutilizados.

Sostiene que debido a que la draga trabajará constantemente, se proyectaría la extensión de electricidad, abaratando costos para el Gobierno.

Agrega que con el trabajo realizado por estas máquinas y los efectos complementarios se logrará agua todo el año, electricidad y acceso de todo tiempo.

Por otra parte, “Pilcomayo 365” propone optimizar las crecidas del río, a tal punto de crear una zona de alta productividad agrícola. En ese sentido, recuerda que tras el desbordamiento ocurrido durante los años 2011 y 2012, que inundó alrededor de 3.000 hectáreas a lo largo del río, los productores de la zona destinaron 2.200 hectáreas para facilitar un “buen uso” del agua.

Dice que con esto el lago Margariño, con sus 2.200 hectáreas, mantiene la suficiente cantidad de agua para las épocas de sequía. Destaca que bajo los sistemas de riego a goteo y aspersión se logró obtener productos de exportación de “excelente calidad”, tales como sésamo, chía, porotos, cebolla, algodón, maíz y sorgo.

Resalta asimismo que en periodo de una zafra se contrató alrededor de 200 trabajadores, y que el desarrollo y la creación de puestos de trabajo a lo largo de toda la cuenta de influencia del río Pilcomayo se podrá lograr a través de la duplicación de las labores realizadas en Margariño.

“La creciente demanda de nuestros productos a nivel internacional abre un gran abanico de oportunidades para los afectados por la cuenca del Pilcomayo”, subraya el informe de “Pilcomayo 365”.

Justamente pobladores de la zona informaron que el sector privado hizo funcionar desde hoy jueves una draga para abrir paso a las aguas del río Pilcomayo.