Este es el caso de don Mario Adorno, un hombre de 73 años que vive en la soledad y la indigencia en la periferia de la ciudad. Sin familiares a quien recurrir, vive desamparado y para sobrevivir depende de la buena voluntad de sus vecinos. Hace unos días, familias solidarias han organizado actividades para reunir alimentos y abrigos, muy necesarios en estos días de intenso frío.
Al respecto, Ovidio Villalba, vecino del lugar, refirió que, además de la solidaridad de la gente del pueblo, el anciano requiere del auxilio de las autoridades. Dijo que es el momento de sentir la presencia del intendente, el gobernador y los representantes de la Secretaría Nacional de Emergencia (SEN).
Indicó que, de existir buena voluntad, ya se le hubiera construido una casita con chapas y madera terciada, impidiendo que siga sufriendo los rigores del clima. Villalba mencionó que la pensión para adultos mayores podría ser muy útil para ayudar a la subsistencia del anciano indigente, pero hasta ahora no ha podido acceder a este beneficio.
Si bien don Mario Adorno ya vivía de manera muy precaria, la crecida, que también afectó su lugar de residencia, sirvió para mostrar en toda su crudeza el drama que rodea su existencia y la necesidad de la ayuda de toda la sociedad para que este ser humano alcance la posibilidad de una vida más digna.
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