“El ‘108’ no se quiere usar, entonces nosotros directamente sacamos”, manifestó Larroza. Explicó que el rechazo de la gente a esta numeración es “por una costumbre social”.
Lo cierto es que el “108” ha sido asociado desde la época de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) con la homosexualidad. Con el tiempo, la sociedad se ha ocupado de darle a una cifra una connotación directamente “negativa”. Lo cierto es que representa a la cantidad aproximada de personas detenidas desde el violento asesinato –aún no esclarecido– del comunicador Bernardo Aranda, “sospechoso” para el régimen.
Larroza comentó también que otro aspecto de la obtención de chapas que no se conoce mucho es que los mismos dueños de vehículos pueden “personalizar” sus documentos, es decir, elegir qué siglas y qué números quiere que figure en su chapa, siempre que no estén ocupados y que no sean el “108”. Las chapas personalizadas son más costosas, informó la directora del RUA. Una chapa convencional cuesta tres jornales (G. 191.334), mientras que las demás, seis (G. 382.668).
