Señales de alarma que los padres deben observar

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Ante el extensivo consumo de drogas entre los jóvenes, especialistas piden a los padres ejercer mayor control sobre los hijos a la par de fomentar el diálogo permanente dentro de la familia. Advierten sobre ciertas señales de alarma a tener en cuenta.

Guido Bergman, médico argentino, especialista en tabaquismo y otras adicciones, dialogó con ABC Cardinal sobre el uso extensivo de drogas y la manera en que los padres pueden ayudar a sus hijos a mantenerlos alejados de estas sustancias.

La semana pasada, una fiesta electrónica en Buenos Aires terminó con la muerte de varios estudiantes por consumo de éxtasis. Posteriormente, ayer, unas 3.000 pastillas de la misma droga fueron incautadas en Ciudad del Este.

Ante el avance de la drogadiccción a nivel regional, el especialista indicó que la familia en este caso juega un papel fundamental en la prevención de adicciones. “Hay que estar cerca de los chicos, controlarlos; hay que tener límites con ellos y no tener miedo de poner límites a los chicos”, manifestó.

Alertó que los más vulnerables provienen de núcleos familiares donde “no les dan bolilla”. Igualmente, “los chicos de familias muy autoritarias son los que más consumen”, agregó.

Indicó que la clave es abrir canales de diálogo constantes con los hijos. “Tenemos que generar diálogo como padres, siempre generar espacios de diálogo”, manifestó.

Recomendó que la cena justamente sea uno de esos espacios de convivencia familiar, donde los niños y jóvenes puedan interactuar con los padres. “La cena suele ser un momento de reunión familiar y hay que hacerla sin el celular, sin el televisor; los chicos pueden hablar de cualquier cosa y esos momentos hay que aprovecharlos para saber qué piensan los padres y que los padres conozcan qué piensan los chicos”, apuntó.

Al ser abordado sobre los signos de alarma que los padres deben tener en cuenta, mencionó que “el primer punto es que la persona cambia de amigos y tiene comportamientos distintos a lo habitual”.

Mencionó que la familia debe estar atenta ante repentinos cambios de actitud. “Si empieza a no contar muchas cosas, si empieza a juntarnos con amigos nuevos... Si le va peor en el colegio o la universidad y tiene notas peores...”, detalló.

Comentó que los jóvenes que incursionan en este mundo igualmente “puede que empiecen a contestar mal a los padres y estén reactivos”. “Son factores que dicen que acá puede pasar algo”, manifestó.

Señaló que la vulnerabilidad ante la drogadicción aumenta cuando se trata de hijos con poca autoestima. “Estos chicos con poca autoestima son más influenciables”, refirió.

Mencionó que justamente los sentimientos negativos llevan a los jóvenes “que se sienten excluidos” a consumir estupefacientes. “Los chicos también buscan experimentar; siempre se inican porque les contaron que ello va a tener tal efecto; lo que los chicos buscan es el efecto de empatía, de amor”, expresó.

Respecto a la droga que provocó la muerte de jóvenes argentinos el fin de semana pasado, mencionó que el éxtasis “es una metanfetamina, derivado de la efedrina, que tiene un efecto de seis horas”. “Hace efecto en 30 minutos y aumenta la adrenalina”, refirió.

Mencionó que los consumidores pueden sufrir ataques de pánico e inclusive muerte. Igualmente, la temperatura corporal aumenta considerablemente, por lo que “los chicos transpiran y necesitan agua”.

Mencionó que “lo que ocurrió (en la fiesta electrónica en Buenos Aires) es que no había suficiente agua, no había agua en los baños y eso genera muerte súbita”.

Advirtió que aunque los consumidores inicialmente no perciban consecuencias, el éxtasis “a largo plazo termina impactando en la calidad de vida de las personas”. “A largo plazo no es una droga que uno tiene que menospreciar y decir que no pasa nada”, aseveró.