“Uso la bicicleta para ver el mundo”

Este artículo tiene 7 años de antigüedad
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Radu Paltineanu, un rumano de visita por Paraguay, ha conocido ya 22 países con su bicicleta en dos años y medio. Su objetivo es recorrer América de punta a punta y señala que en nuestro país no pasa inadvertido el intenso calor que se siente.

En una bicicleta, con algo de ropa, una carpa, bolsa de dormir y algunos elementos para realizar primeros auxilios, a sus 29 años, Radu Paltineanu, de nacionalidad rumana, ha recorrido ya más de 28.000 kilómetros pedaleando –según comenta–, y conoció hasta ahora 22 países, incluido el Paraguay.

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Su objetivo es atravesar el continente americano de punta a punta. “Uso la bicicleta para ver el mundo”, añadió, al explicar su travesía consistente en cicloturismo, es decir, emplear la bici como medio para conocer y descubrir lugares, no solo para completar una meta, o cierta cantidad de kilómetros.

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Cuando empezó su aventura, tenía unos 900 dólares canadienses y consideró que tardaría nueve meses; sin embargo, ya le llevó más de dos años, desde que partió desde Alaska, Estados Unidos. Radu, antes de ser aventurero, concluyó la carrera de ingeniería en sistemas, y comenta qué lo motivó. “Terminé mis estudios, me quería casar, y como no funcionó, decidí dejar todo y viajar”, confesó.

¿Cómo subsiste? A través de su blog, y cuenta del Facebook, en la que relata sus historias, sube fotos y a través de la cual la gente también le hace donaciones. Además de rumano, habla francés, inglés, portugués y español. Aquí también se reunió con un compatriota suyo, que lo hizo llegar hasta ABC Color, Marius Martac.

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A la pregunta de qué fue lo que más le llamó la atención de nuestro país, contestó: “el calor”. Al llegar a Paraguay, cayó enfermo y tuvo el temor de haber contraído dengue, hasta el embajador de Rumania, Vladimir Ionescu, lo asistió preocupado. Sin embargo, los médicos le indicaron que solo se trataba de una insolación. Resalta que este ha de ser uno de los países más calurosos que conoció hasta ahora, con un sol bastante fuerte.

Le sorprendió también que aquí haya tanta gente que hable portugués, lo cual no fue muy particular en los otros lugares que visitó. De entre las comidas típicas, lo único que alcanzó a probar fue la chipa. Hoy ya está camino a Foz de Yguazú y Río Grande do Sul, a fin de concluir su aventura. Subraya que los países donde lo han recibido mejor son México, Colombia, Brasil y Ecuador.

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Reconoce que, a pesar de que se triplicó el tiempo de la expedición, no se arrepiente de haberlo hecho. Calcula que en unos dos o tres meses, su viaje terminaría si las condiciones climáticas le favorecen, para regresar a casa.