Quizá no tengan enormes e iluminados stands, pero no pasan desapercibidos, pues tienen el particular encanto de la infancia que todos recordamos. Los celulares y videojuegos no han logrado remplazar a la sonrisa que se pinta en el rostro de un pequeño cuando se encuentra con un puesto de globos y algodones de azúcar.
¿Quién no conserva el recuerdo de al menos un momento de su infancia en el que probó un algodón de azúcar, o le pidió a sus padres que les compraran un globo? Sin dudas, estos productos nos transportan a nuestros años más felices. Ellos venden alegría que, más allá de los años, no pasa de moda.
Son los pequeños comerciantes que se ubican en carritos, en distintos rincones de la Expo Feria de Mariano Roque Alonso.
¿Cuánto pagan por vender en el lugar? ¿Recaudan mucho dinero? ¿Se vende igual que en el pasado? Todas estas dudas nos dieron mucha curiosidad, por lo que nos acercamos a conversar con ellos, que, sin ningún problema, nos contaron cómo viven estas dos semanas en la Rural.
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María Vicenta Aguilera tiene 65 años y sus hijos vienen pidiéndole hace tiempo que deje de trabajar, que descanse, que ya no es necesario. Pero ella tiene la convicción de que se mantendrá activa hasta que sus fuerzas se lo permitan.
Lleva 25 años dedicándose a la venta de algodones de azúcar y globos. Trabaja con los dueños de un parque de diversiones que se instala en las fiestas patronales de distintos rincones del país. Y qué mejor complemento para los juegos de diversión que el clásico algodón de azúcar. No hay niño que se resista a este deleite, y no hay padre que se niegue a darle a su hijo el gusto de conocer el dulce sabor.
Vicenta nos cuenta que los propietarios del negocio son una familia. Ellos pagan un precio fijo por los seis puestos que tienen en toda la Expo. Los vendedores cobran el 10 % por cada artículo vendido.
Ellos mismos preparan el algodón de azúcar, que a pesar de ser un negocio antiguo, no pierde vigencia.
Los globos se comercializan desde G. 10.000 hasta G. 25.000, mientras que el algodón cuesta G. 5.000
Durante los 15 días, los comerciantes como María Vicenta deben vivir en el predio de la ARP. Duermen en casillas o carpas. Para pasar las dos semanas de la manera más confortable posible, traen colchones, abrigos, mate, comida, bracero y todo lo que puedan necesitar.
Lo que sí lamenta Vicenta es que el nivel de ventas de este año no es como en los anteriores. “Antes, a estas alturas, ya hacía alrededor de G. 4 millones. Ahora estoy lejos de eso. No es que no haya plata, los chicos están con influenza, y los padres no les quitan a los chicos a pasear”, opinó la vendedora.
Héctor Fleitas, también vendedor de algodones y globos, coincidió en que las ventas están muy bajas este año.
“De 10 millones que hago, por ejemplo, en los 15 días, gano 1 millón Anteriormente, al cierre de la primera semana ya recaudaba. Ahora mismo todavía no estoy alcanzando ni un millón en esta primera semana”, nos contó Fleitas, quien trabaja como vendedor ambulante a tiempo completo en encuentros futbolísticos y conciertos.
“Somos un grupo de vendedores de confianza que estamos desde hace 10 años. Somos como una empresa”, comentó.
Solo hay seis puestos de algodones y globos en toda la Expo. Según datos a los que accedimos, los propietarios de estos locales están abonando alrededor de G. 2.500.000 por cada puesto, por los 15 días de la Feria.
