Los senadores González Daher y Oviedo Matto...(hasta ahora) fueron pillados practicando el deporte favorito de la política nacional: tráfico de influencias y apriete con fines económicos, o sea chantaje.
Pero como hay varios en el chiquero como ellos, los demás no se animaron a aplicar la Constitución: “perderán sus investiduras”, entonces comenzaron a dar vueltas y vueltas.
No porque no se sabe quién debe aplicar esa disposición, no porque no dice que cantidad de votos, no porque no se puede juzgar por 10 segundos de audio, no porque el audio no es prueba...y bla bla de pretextos (con sabios asesoramientos jurídicos), porque todos en la piara tienen techo de vidrio: todos, solo que algunos son más puercos que otros.
Alargaron el asunto para que los cochinos tengan tiempo de darse una ducha (renuncia), y aplicarse ellos mismos la inyección autosujetándose las nalgas, con lo cual hacen el trabajo de los demás, o por lo menos que debían haber hecho para que los cochinos no se escaparan del chiquero y más aún para llevarlos ante la justicia.
Señores senadores, no están velando por la Constitución, no están construyendo estado de derecho. Están apenas impulsando un “estado de despecho”, de castigar sólo a aquellos desleales con ustedes, pero no se animan a castigar a los corruptos. Esto fue el comentario. Ahora la noticia: renunció González Daher.