Abuelos, merecedores de nuestro afecto, pero invisibles para la sociedad

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La tercera edad, una etapa en la que debería haber descanso y paz, suele ser de abandono y olvido. En nuestro país, es común ver a algunos ancianitos abandonados a su suerte o esperando en asilos la visita de sus familiares que nunca vienen.

Muchas personas crecieron junto a sus abuelos, quienes les contaban lindas historias, de las cuales aprendieron más cosas sobre la vida. Hay individuos que ya no los tienen consigo y darían todo por un minuto con ellos otra vez, mientras que otros los abandonan en hogares precarios o asilos.

Si bien un estudio publicado por el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP) demuestra que en el Paraguay más del 10 por ciento de la población son personas de tercera edad y ni la mitad de ellas recibe ningún ingreso económico ni asistencia social.

Algunos ancianitos son ignorados en la sociedad, pues si uno de ellos necesita ayuda, casi nadie lo socorre. “El adulto mayor es una población invisible en el Paraguay, el maltrato hacía nosotros es generalizado y lo peor de todo es que comienza con la familia", afirmó Ida Díaz, presidenta de Acción por los Derechos del Adulto Mayor (ADAM), durante una entrevista en este diario.

La etapa de la tercera edad debe ser de descanso y los viejitos tendrían que estar en su casa sin ninguna preocupación. Lastimosamente, ese no es el caso de varios abuelos abandonados, a quienes solo les queda esperar el final de sus días en la calle o en hogares de retiro.

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Hay gente que los lleva a los asilos con la excusa de que son frágiles o que sus hijos no tienen recursos necesarios para cuidarlos. Al quedar los ancianitos en hogares, sus descendientes se aprovechan de sus recursos económicos o bienes materiales. En esos lugares las personas de tercera edad tendrán alimentos y algunos cuidados, pero siempre les faltará el afecto que solo sus familiares podían dar.

Algunos abuelos que tienen la suerte de poder vivir con sus hijos, son utilizados como niñeros y no reciben nignuna bonificación a cambio. Sin embargo, en Suecia está en prueba un sistema que establece el pago de una pensión de 100 euros semanales a los ancianitos que se dediquen a cuidar de sus nietos de lunes a viernes.

Nuestros viejitos necesitan estar con su familia, en su hogar, descansando y no actuando de niñeros; tampoco merecen ser abandonados en los asilos. Si todavía los tenés con vida, aprovechá cada minuto para demostrarles afecto, pues ya han librado una larga batalla con la vida y el tiempo. Cuidá de ellos y agradeceles todo lo que hicieron por tu familia.

Por Jorge Ferreira (16 años)