Compatriotas, víctimas de criminales por culpa del Gobierno inoperante

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Uno de los peores ataques que el país ha sufrido a manos del EPP fue el acontecido en Arroyito. El límite de lo soportable se pasó, ya que, con el asesinato de los ocho militares, las falencias se mostraron al desnudo frente a los ojos del pueblo.

La caída de ocho militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) a manos del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ocurrido este fin de semana en Arroyito, distrito de Horqueta, departamento de Concepción, es un suceso más que trágico no solo para los familiares de los asesinados, sino para el país.

La zona del Norte se convirtió en una tierra de nadie. Un lugar donde se les exponen a soldados a batallar con las manos casi vacías en un estado de abandono contra los delincuentes que, por el contrario, cada vez cuentan con más armas muy poderosas.

Los equipos tácticos, logísticos, el Ejército altamente entrenado, los vehículos blindados y la custodia permanente son ideales que en la realidad no se ven. Los militares muertos en la emboscada de Arroyito se encontraban casi desvestidos frente al enemigo, porque, prácticamente, una carpa los resguardaba de las balas.

Durante el mandato de Horacio Cartes, ya fueron 40 las personas que murieron a manos del EPP en tres años de gestión.

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En este suceso existen cosas que no cuadran, como el desplazamiento de los militares en una zona tan hostil sin escoltas ni en vehículos blindados. ¿Cómo en un territorio de alto riesgo los jóvenes transitan resguardados por una simple carpa? Además, las declaraciones de dirigentes como “les estamos pisando los talones” no encajan en la realidad, ya que cada vez son más los caídos en aras de la patria.

Mientras algunas autoridades aseguran que se están haciendo bien las cosas y que buscar la renuncia de algunas cabezas es una mano negra de políticos, la realidad demuestra la inoperancia de los que se encuentran en el poder.

Es momento de que los dirigentes se hagan una necesaria autocrítica y busquen una solución antes de que las cosas empeoren aún más. El país necesita salir adelante con personas capaces que luchen contra cualquier situación que arriesgue la seguridad interna del pueblo.

Los políticos deberían quitarse el pañuelo y unirse para buscar una solución ante esta problemática para ya no ver en las noticias más muertes de compatriotas. Es lamentable lo ocurrido con los militares, pero aún más penoso es ver que el Gobierno no mueve un dedo para combatir seria y eficazmente a estos criminales.

Por Rocío Ríos (18 años)