Si es verdad lo que la publicidad promete, usando ciertas cremas y haciendo algunos ejercicios, en un par de semanas serás tan linda y atractiva como Jennifer López. Constantemente somos bombardeados por los modelos de belleza que nos presentan la publicidad y el marketing. La influencia que ejercen estos prototipos en las actitudes humanas afecta a mujeres, hombres y niños.
Los estereotipos dependen de la cultura y el momento de la historia que nos toca vivir a cada uno. Actualmente, una de las mayores “virtudes” de las personas bellas es tener un cuerpo delgado y tonificado. No está mal que nos cuidemos con la comida para mantenernos sanos; sin embargo, la sobreexigencia que muchos se imponen suele derivar en enfermedades como la anorexia o la bulimia.
La frase con la que queremos demostrar que los prototipos no influyen en nosotros es: “Lo más importante está en el interior de la persona”. Pero, ¿realmente tenemos en cuenta esta expresión cuando juzgamos a los demás? Muchas chicas hasta abandonan la idea de entablar conversación con un muchacho si este no es el churro que ven en las películas.
La publicidad nos vende la imagen de personas exitosas que son pura perfección en cada parte de su físico y lo demuestran con su pelo sedoso, la piel fina, el rostro ideal y el vestuario impecable. Pero bien sabemos que un hombre y una mujer no necesitan ser bellos exteriormente para manifestar que poseen talento, inteligencia o creatividad.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Una chica puede ser gordita y, a la vez, cantar como un ángel; un muchacho bajo y sin el cuerpo marcado a lo mejor posee un cerebro como el de Einstein. Lo importante es entender que, con el paso del tiempo, el pelo tiene canas, el cuerpo pierde la forma, las arrugas inundan el rostro; sí, el tiempo no perdona. Sin embargo, las cualidades que han florecido a lo largo de la vida no desaparecen fácilmente.
Los parámetros de belleza que se han creado solo acarrean sufrimiento para las personas que intentan alcanzar ese ideal de perfección. La vida transcurre en una nube de superficialidad, en la que el cuerpo está por encima de la esencia del individuo. Sería genial que los seres humanos dejemos de lado los estereotipos y admiremos lo que cada uno es capaz de hacer o de sentir, en lugar de centrarnos en lo que vemos desde afuera y se desgasta con el paso de los años.
Por Viviana Cáceres (18 años)
