El promedio de edad de un embarazo precoz en nuestro país es de 13 años, según señaló el Dr. Jorge Sosa, director de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud. Este dato es realmente preocupante, pues las niñas que se inician precozmente en la práctica de las relaciones sexuales son vulnerables a quedar encinta.
Las "madres de juguete", muchas veces, son productos de abusos sexuales. En el 2015, se registraron 572 casos de embarazos de esta naturaleza. Es alarmante saber que tantas nenas están cargando un bebé a cuestas como consecuencia de una violación y que por esa razón deben dejar los estudios a un lado.
La infancia es una etapa mágica que, lamentablemente, muchas niñas no gozan por completo. Un bebé no es un juguete, sino una responsabilidad gigantesca. Agobiante resulta ver a una criatura cuidando de otra.
Eso sí, también hay casos en los que las mismas niñas deciden iniciar su vida sexual. El tiempo es algo que no se puede negociar, por lo que es preferible disfrutar cada etapa. ¿Para qué apurarse? Paso a paso se debería descubrir la magia de todas las facetas de la vida.
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La vulnerabilidad es enorme en la adolescencia, pues, con el deseo de querer conocer la vida sexual, los chicos se exponen a enfermedades y embarazos no deseados. Buscar información en internet no siempre significa poseer buena asesoría, ya que los datos encontrados en la red pueden ser erróneos o incompletos. Un buen consejo y orientación adecuada se deberían conseguir, primeramente, en la casa y luego ampliarlos en la escuela.
El entorno también influye para aumentar la curiosidad de los adolescentes. Las músicas que suenan en las radios juegan un papel muy importante, pues escuchar palabrotas que hacen referencia al sexo incita a los chicos, de cierto modo, a poner fin al misterio de los adultos. A medida que se van creando las músicas subidas de tono, las nuevas letras superan en procacidad a las anteriores. Un ejemplo claro es que luego de "hasta abajo, papi" se popularizó que "ella quiere um, ah, um".
En síntesis, la infancia es una de las etapas más hermosas del ser humano, ya que en ella no se conocen los problemas ni las responsabilidades. La niñez se debería disfrutar al máximo, pues no se puede retroceder el tiempo. ¿Para qué apurarse en hacer “cosas de grandes”? ¿Acaso alguien quiere soltar los autitos y las Barbies para tener que amamantar a una muñeca de verdad?
Por Rocío Ríos (18 años)
