Gastás en cualquier cosa, sos un sogüetón y un comprador compulsivo

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“No, ya no tengo plata porque gasté en cualquier cosa” es la clásica expresión de los compradores compulsivos que no saben administrar su dinero. Despilfarrar el ahorro en llaveros o forros de celular puede dejarte sogüé en un abrir y cerrar de ojos.

Dejarse cautivar por cualquier “cachivache” en las tiendas es el hábito de muchas personas. “Ay, qué lindo estuche para celular, voy a comprar” es la expresión instantánea de aquellos que no saben manejar su dinero, pues aunque ya tengan más de 20 fundas para teléfonos, por si acaso, vuelven a invertir en otro decorado para el cel.

Una de las características que tienen los compradores compulsivos es que su condición de consumidor no es normal, ya que se pasan recolectando cosas repetidas o que no les van a servir. Para llegar a una idea, un ícono de este problema puede ser la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien había invertido montañas de dólares en miles de pares de zapatos.

Según estudios de la UNAM Global, la compra exagerada es un trastorno que puede surgir como resultado de emociones primarias, como, por ejemplo, el aburrimiento. Además, esta enfermedad es asociada con la adicción, pues una persona que gasta y gasta su dinero, en ocasiones, presenta síntomas de ansiedad, depresión e impulsividad; entonces, aquellos que tienen plata y están tekorei 24/7 tienden a ser compradores excesivos.

Por otro lado, la excusa perfecta de un consumista al extremo, para caer en tentación y no sentirse culpable, son las ofertas de temporadas, las liquidaciones, promociones televisivas o el fenómeno del Black Friday. Imaginate si estas personas gastan su plata en exceso en días de precios normales, en otros donde todo está más barato, seguro quiebran.

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Claro, tal vez, en nuestro país existan pocos casos de compradores compulsivos, porque para serlo debés tener un poco de dinero sobrante. Sin embargo, muchos jóvenes son quienes despilfarran su dinero en cualquier producto que se les cruce; seguro, por falta de aprecio a lo que se consigue trabajado, pues cuando gastamos ese 50.000 que nuestros padres nos dan decimos “mba, re barato co es”, pero al momento que nos toque gastar nuestra propia plata expresamos lo contrario.

A menos que no seas una vendedora que compra productos al por mayor para su despensa, intentá no invertir a cada rato tu dinero en ese objeto que no te va a servir, ¿o querés quedarte seco y sogüetón?

Por Ezequiel Alegre (18 años)