Actualmente, se torna algo frecuente escuchar entre tus compas de la facu que uno quiere dejar su carrera porque la misma no llena las expectativas, no es la adecuada para su estilo de vida o cuando la había elegido no estaba realmente convencido.
Algunas personas toman esta decisión de cambiar como causa digna para que estalle la Tercera Guerra Mundial. “¿Sabés pio cuánto gastó tu mamá para que vos estudies y ahora vas a tirar todo al tacho?”, es una de las tantas críticas y, aunque en parte temga un poco de razón, se debe escuchar primeramente los motivos que llevaron al joven a cambiar de camino antes de bajarle la caña.
Dejar de lado todo ese tiempo que sufriste las trasnochadas para estudiar, los chistes malísimos y el plagueo del profesor no constituyen una decisión que se pueda tomar a la ligera. Además, la tremenda inversión que hizo enriquecer al man de la fotocopiadora y a la universidad por tantas cuotas pagadas duelen más en el bolsillo que en el corazón. Así que, se debe pensar más de dos veces antes de abandonar los años que uno quemó en la carrera equivocada.
Las causas comunes que llevan a los chicos a dejar de lado una opción profesional por otra apuntan a una mejor remuneración, más campo laboral y horarios accesibles; aunque también varios se limitan a decir goodbye porque las materias no les llenaron las expectativas o se dieron cuenta de que sus sueños van en otra dirección. Por otro lado, están los hijitos de papá que se pasan haciendo zapping de carreras porque sí, porque se les antoja y punto.
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Estos jóvenes, algunas veces, ni siquiera tienen claro qué desean ser en el futuro. Eso sí, la profesión perfecta sería una que les permita ser exitosos hombres de negocios, dueños de media ciudad peluche, para no tener que aguantar horarios y jefes pesados. Pero, lo más importante para ellos, es que la billetera siempre rebose con las imágenes de San Roque González que se encuentran en el billete de G. 100.000.
Estos chicos con apellidos “fachas” no encuentran obstáculos para cambiar Arquitectura por Ingeniería u Odontología por Medicina, ya que mamá siempre banca las cuotas, los recesos y, obvio, el after facu también.
Pero, por más que tenga o no las posibilidades económicas para esta determinación, una persona debe tener en cuenta, primeramente, que el tiempo corre y uno no va a ser joven por siempre. No obstante, si con el pasar de los años alguien se dio cuenta de que la carrera que estudia no es lo suyo, debe ir tras lo que realmente desea ser, ya que debe buscar la felicidad en el momento de trabajar profesionalmente y eso se logra haciendo lo que a uno le gusta.
Así que, si pensás dejar de lado la carrera que seguís, fijate los pros y contras que causaría tu decisión. Si ya estás seguro y lo hacés, avanti; metele mucho esmero, dedicación y fuerzas. No dejes que tus sueños se queden arrinconados en el cajón por miedo a los comentarios. Preguntate si la profesión que estudiarás te hará feliz y no temas escoger caminos alternativos, ya que tu futuro lo decidís vos.
Por Rocío Ríos (18 años)
