Muchas localidades del Área Metropolitana se ven invadidas por aguas negras en días de lluvias, pero Asunción, Fernando de la Mora y San Lorenzo llevan la delantera. Tal parece que entre estos sitios urbanos existe una competencia denominada: ¿Cuál es la ciudad más repugnante luego de una tormenta? Unas pocas gotas que caen del cielo bastan para ver desperdicios en las calles y, como consecuencia, transitar por las avenidas de los municipios mencionados es una verdadera odisea.
Los riesgos son suficientes para alarmar a cualquier ciudadano. Por un lado, están las personas que transitan en sus vehículos; ellas deben tener los ojos abiertos, pues el agua que cubre la capa asfáltica esconde los grandes cráteres y, al menor descuido, un conductor puede caer en un bache, perder el control y ser víctima de un accidente.
Por otro lado, se encuentran los peatones quienes también tienen una "misión imposible", que es la de cruzar de una vereda a otra sin empaparse de ese raro líquido con olor nauseabundo que recorre las calles. Además, los raudales terminan siendo peligrosos, pues la fuerza del agua es considerable como para llevar "de paseo" a algún individuo desatento.
Es irónico saber que Asunción, la "Capital Verde", es una rival bastante fuerte para las otras dos ciudades en esta asquerosa competencia. Sin embargo, Fernando de la Mora no se queda atrás, pues esta localidad es muy conocida por sus "ríos de aguas negras" que emergen con solo ver nubes oscuras en el cielo.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
La otra población que puja fuertemente en ser la ganadora de la competencia es San Lorenzo. En esta ciudad, los "riachos" de aguas contaminadas pueden ser vistas a lo largo y ancho. El mercado, por ejemplo, es el lugar con una feroz aglomeración de basuras y raudales en donde cruzar una calle te puede llevar mucho tiempo, pues debés dar varias vueltas buscando un sitio con menos correntadas.
Pero dejando de lado cuál de estas ciudades se lleva el primer puesto, pensemos, ¿quién tiene la culpa de todo esto? Las autoridades y los vecinos son los verdaderos responsables porque los dirigentes prefieren aplicar el "lente hũ" a la situación y no buscar soluciones, por más de que las mismas sean complejas de encontrar.
Los ciudadanos también son culpables, porque ni siquiera se dignan a reflexionar, solo se limitan a tirar basuras cuando llueve o a conectar el desagüe pluvial al cloacal, ya que "mba'e piko la tanto si todo el mundo hace". El verdadero cambio se iniciaría cuando cada poblador ponga su granito de arena. Acusarnos unos a los otros no resuelve nada. Ojalá que nuestros nietos puedan transitar las calles en días de lluvias sin tener que preguntarse si lo que recorre por las avenidas es agua sucia o petróleo.
Por Rocío Ríos (18 años)
