La violencia contra la mujer sigue, pero la lucha por la igualdad gana fuerza

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Ayer se llevó a cabo una movilización internacional por el Día Mundial de la Mujer. Violencia y desigualdad aún siguen acechando a las chicas. Unos 50 países, mayormente en América Latina, se unieron a los lemas #nosotrasparamos, #8MParo o #womenstrike.

El Día Internacional de la Mujer no fue una fecha de celebración, sino de movilizaciones y protestas contra la desigualdad y la violencia de género. El paro que fue convocado mayormente a través de las redes sociales tiene sus antecedentes.

Entre 1903 y 1918, en el Reino Unido, las mujeres consiguieron, luego de un arduo trabajo, el derecho al voto. Este gran paso se propagó mundialmente. En 1912, miles de obreras iniciaron un paro denominado la huelga de "pan y rosas" en Lawrence, EE.UU., a fin de aumentar el salario, reducir la jornada laboral y obtener el reconocimiento de los sindicatos. Estas guerreras lograron su cometido.

En Islandia, 1975, el 90% de las mujeres dijeron "¡stop!" y dejaron el trabajo a un lado. Las chicas salieron a las calles para manifestarse en busca de igualdad y esta protesta tuvo su resultado, pues, de ser un país con solo 5% de sitios parlamentarios ocupados por mujeres, luego de cinco años se proclamaba una presidenta.

Existen datos lamentables y alarmantes como la cifra que fue divulgada por la Unicef que revela que más de 50 millones de niñas no van al colegio en el mundo, mayormente en regiones de África. Así también, conocer que las mujeres no pueden salir del país sin el permiso de sus maridos en Afganistán, Malasia, Omán, Arabia Saudí, Yemen y otros 12 países es realmente indignante.

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El año pasado, las protestas también surgieron monumentalmente con el hashtag "Ni una menos". Este lema tuvo su inicio en Argentina, en donde miles de mujeres, y también hombres, marcharon en contra del feminicidio.

Ya fueron varias las movilizaciones que se llevaron a cabo; sin embargo, aún queda mucho por batallar. La igualdad de derechos, de oportunidades y de salarios equitativos siguen siendo materias pendientes. El acoso continúa acechando a las chicas en la familia, el trabajo y la universidad. La lista de damas que terminan con la voz apagada va creciendo, así que la lucha debe permanecer para que el concepto de valentía en las mujeres no implique recorrer las calles con la frente en alto mientras algunos hombres lanzan “piropos” obscenos.

Por vos, por mí, por todas: ni un abuso más, ni una vida menos.

Por Rocío Ríos (18 años)