Muchos adictos a las drogas se arrepienten de haber aceptado la propuesta del amigo del barrio, que le decía: “Una probadita no te va a hacer nada”. Por otra parte, hoy en día algunos jóvenes, por querer experimentar, caen en estos vicios, adentrándose así en el oscuro y triste mundo de la adicción.
Las malas yuntas influyen de manera importante y negativa en muchos chicos que se sienten mal, están cabizbajos o tienen muchas dificultades. Pero la raíz de este problema va más allá, ya que para definir una consecuencia específica se debería ver las situaciones económicas, familiares y sociales.
Mucha gente tacha de conformistas y haraganes a esas personas que se encuentran en la calle drogadas y tendidas en las veredas. Sin embargo, viendo de otra manera, se puede pensar que quizás estos jóvenes que se drogan no recibieron ayuda o no tuvieron las mismas oportunidades que otras personas que se encuentran felices y con un pan en la mesa.
Grandes son las consecuencias perjudiciales que pueden traer las adicciones a las drogas. Las más resaltantes son los problemas cardiovasculares, dificultades respiratorias, ansiedad, insomnio y hasta la muerte por sobredosis, así que, porfa, tené en cuenta el peligro que podés sufrir antes de probar un estupefaciente.
Existen algunos centros de rehabilitación que ofrecen ayuda a las personas con intenciones de cambiar su vida y dejar las drogas o el alcohol. Muchas veces, la cuestión está en pedir ayuda, buscar soluciones y no quedarse en el profundo pozo al que te lanzan los vicios.
“Las drogas te alejan de lo grande que podés ser y del gran camino que te queda por recorrer”, expresa un autor anónimo, con mucha razón. Además de que los jóvenes son los que tienen mayores oportunidades de empezar a hacer cosas buenas, se convierten en los más susceptibles a caer en las adicciones.
Las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida son diversas y, a veces, puede parecer que nunca saldremos de un problema o que no conseguiremos eso que queremos. Somos personas capaces de hacer demasiadas cosas extraordinarias como para rendirnos y desperdiciar nuestra joven vida con algo que te puede hacer muy mal.
Y vos, ¿dejarías que unas sustancias o un cigarrillo de marihuana te lleven por el camino que inicia la autodestrucción?
Por Andrea Parra (18 años)
