Si normalmente no te gusta una materia, peor será cuando al llegar a la universidad te encuentres con un pseudomaestro que ni se toma la molestia de preparar sus clases con tiempo. Además, utiliza fuentes poco confiables para sus materiales y se nota que no está tan capacitado para desarrollar los temas.
Cuando te toca hacer los trabajos prácticos, la mayoría de tus profesores exigen que utilices libros o, al menos, páginas webs confiables. Sin embargo, en otra materia, el maestro es el primero en usar como fuente Wikipedia. ¿Contradictorio, no?
Existen docentes que no están capacitados para enseñar, pero, por otro lado, algunos simplemente son haraganes, pues entregan materiales extraídos solo de internet y ni se toman la molestia de editarlos, ver que no tenga errores o, aunque sea, sacarles los hipervínculos. Usar datos de la web es lo más factible hoy en día; no obstante, los docentes no se deben basar solo en ellos para dar sus clases. Como es sabido, en internet circula todo tipo de información y, si no se la contrasta con una fuente confiable, existe el peligro de que el contendido sea erróneo.
Algunos ni siquiera desarrollan los temas, pues al llegar solo se encargan de entregar unas copias con ejercitarios que los alumnos deben leer y completar. Otros docentes utilizan las exposiciones de los alumnos como excusa para no tener que dar las lecciones. Sin importar que los estudiantes hayan entendido o no, ya dan por concluida la clase, siendo que tienen la obligación de aclarar las dudas que surjan.
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Mientras que muchos maestros se esfuerzan por brindar lo mejor a los estudiantes, otros solo quieren cumplir horario. Con esa actitud, lo único que logran es ahuyentar a los jóvenes, quienes ni siquiera asisten a sus clases; total, al final del semestre, el profe va a entregar una serie de textos extraídos de Wikipedia que los alumnos tendrán que memorizar nomás para pasar la materia.
Los profesores deben inspirar a los estudiantes, dar clases prácticas y no solo utilizar internet sino, sobre todo, libros. La docencia es una labor difícil y esencial para el desarrollo de la sociedad, por lo que, quienes la ejercen, tienen la obligación de hacerlo por vocación y dar lo mejor de sí mismos en las aulas.
Por Ana Jazmín Lezcano (20 años)
