Nuestra madre nos quiere desde el primer día en que se entera de que estamos en camino. Después, cuando somos bebés, tanto mamá como papá se desviven para que nada nos falte y ningún rasguño nos saque lágrimas de dolor. Ambos se convierten en ángeles que acompañan todo el proceso de nuestro crecimiento.
Son nuestros primeros consejeros y, en gran medida, de ellos depende la visión que vamos a tener de la vida. Sin embargo, llega un punto en el que inevitablemente nos tendremos que separar de papá y mamá para ir en busca de nuestros propio destino.
El problema es que existen padres que sobreprotegen a sus hijos hasta límites extremos y los vuelven muy dependientes de ellos. A Marina, de 19 años, le cuesta ir sola en bus a la facultad porque su papá nunca le dejó usar el transporte público.
A veces, encontrar trabajo puede ser un reto difícil para los hijos que viven en la burbuja de la sobreprotección. “¿Para qué vas a trabajar, si yo te doy todo lo que necesitás?”, suelen decir algunos padres cuando sus hijos desean generar su propia fuente de ingresos. Si bien el ofrecimiento es difícil de rechazar, se debe tener en cuenta que, lastimosamente, los papás no serán eternos y en algún momento nos veremos obligados a ponerles pecho a todos los problemas que se nos presenten.
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Por otro lado, hay hijos que están tan acostumbrados a los mimos de la mamá que no pueden consumir otra comida que no sea la de ella. Tampoco saben cómo planchar su ropa y, a pesar de que ya tienen 30 años, siguen dependiendo de la madre para que los despierte a fin de que lleguen a hora al trabajo, les haga el desayuno y los esperen a la noche con la cena lista.
Por eso, si encontrar trabajo es difícil, más complicada parecerá la prueba de vivir solo, pues el completo control sobre tu vida lo tendrás vos. Con el sudor de tu frente, vas a pagar luz, agua y el cel; harás las compras en el súper, te convertirás en tu propio chef y te encargarás de limpiar la casa.
El mayor deseo de los papás es que los miembros de su familia sean felices; sin embargo, al sobreprotegerlos, lo que logran es que no puedan hacer muchas cosas por sí mismos. Los padres no deben mantener a sus hijos en una burbuja, sino que tienen que brindarles amor y apoyo para que adquieran la fortaleza necesaria al momento de cumplir sus sueños y propósitos particulares.
Por Viviana Cáceres (18 años)
