Todos los días pasamos por distintas situaciones, en las cuales se presentan dificultades y decisiones que tomar; algunas de ellas se pueden ver más importantes que otras, pero todas tienen su peso. Lo cierto es que cada acción que realizamos termina repercutiendo en algún punto de nuestro futuro.
Cuántas veces habremos mirado hacia atrás y pensado en las cosas que cambiaríamos de nuestro pasado. Una simple decisión que tomaste o palabra que dijiste pudieron haber causado grandes diferencias en tu realidad, tanto buenas como malas.
Alguna oportunidad laboral que dependía de vos tomarla y no lo hiciste, pasó a tu lado la chica o el chico de tus sueños y no le hablaste, tuviste la opción de viajar con tus amigos y te negaste, etc. Nadie puede saber qué sucederá en el futuro, por eso, se recomienda casi siempre tomar las cosas con calma y, otras veces, es preferible arriesgarse.
Al no tomar un trabajo pudiste haber perdido un gran camino de éxitos y realización personal; al no animarte a hablar con una chica o un chico tal vez perdiste la oportunidad de conocer a alguien que iba a ser muy importante en tu vida. Pero, como todo, las decisiones que tomás pueden repercutir tanto mejorando como perjudicando tu futuro.
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No tenemos una fórmula o un artefacto para retroceder en el tiempo y cambiar las palabras que dijimos o las acciones que realizamos en momentos claves; por eso siempre debemos tratar de actuar con calma y analizar de la mejor manera todas las opciones con las que contamos para resolver un inconveniente. La vida va presentando pruebas y oportunidades conforme pasa el tiempo; está en vos aprender a manejarlas.
Todos pueden decidir qué hacer con su vida, pero es recomendable pensar en lo que pueda pasar en un futuro, cómo afectará a los seres queridos y especialmente a la persona que eligió su camino. Acordate, no tenés máquina del tiempo, hacé lo que creas correcto y consultá si tenés dudas. No te arrepientas en unos años de lo que hiciste o no hoy y siempre buscá felicidad.
Por Diego Benítez (19 años)
