Cuando estamos en el colegio no existen muchas preocupaciones, además de las de presentar los trabajos prácticos y rendir los exámenes. Después empieza la verdadera inquietud, pues te encontrás en la encrucijada de optar entre seguir los estudios o buscar un empleo.
Elegir continuar con los estudios y que tus papás te sigan bancando los gastos parece ser la mejor opción; sin embargo, trabajar e instruirte al mismo tiempo, aunque se vea difícil, no es imposible. Podés probarte a vos mismo que tenés la capacidad de llevar varias actividades a la vez y, lo que es mejor, vas a ganar tu propia platita, con la que complacerás tus pequeños antojos.
Lo más importante para empezar a trabajar es que no tengas miedo a enfrentar nuevos desafíos y no te dé vergüenza decir “yo laburo”. Por ejemplo, si sos bueno al momento de relacionarte con los demás, podés desempeñarte como vendedor en alguna tienda de ropas o una confitería. Por otro lado, si contás con la capacidad de poner en orden los documentos, organizar una agenda o atender el teléfono, sería conveniente que consigas un empleo como secretario administrativo o recepcionista.
Así también, tenés la oportunidad de sacarle todo el jugo a tus conocimientos informáticos y trabajar en una imprenta o una empresa publicitaria, donde puedas hacer uso de tu talento al momento de diseñar en Photoshop o CorelDRAW. Todo depende del ingenio y las ganas que le pongas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Es fundamental que te sientas seguro y venzas la timidez al momento de encontrar una ocupación. Muchos opinan que es muy difícil conseguir empleo en estos tiempos, pero si no te movés, no investigás y no asistís a las entrevistas de trabajo, ¿quién lo hará por vos? Agarrá la compu y buscá cuáles son las empresas o instituciones que desean dar oportunidad a los jóvenes para que se inserten en el mundo laboral.
La satisfacción que vas a sentir cuando cobres tu primer sueldo va a ser indescriptible, no por el valor del dinero, sino porque te darás cuenta de que sos capaz de conseguir los frutos de tu propio sacrificio. Así que animate a salir de tu zona de confort; explorá lo que hay más allá de las cuatro paredes de tu pieza y conseguí un trabajo digno en el que te sientas útil y completo.
Por Viviana Cáceres (18 años)
