Ser diputado no es un motivo para que te esquives de la justicia

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Esta semana, el diputado Eusebio Alvarenga ocasionó dos accidentes de tránsito al encontrarse en estado etílico. Un parlamentario debe pagar por las consecuencias de sus acciones, sin intentar esconderse detrás de una justicia sucia.

Todos somos conscientes del gran peligro que crea un conductor pasado de copas. Las víctimas pueden ser el conductor, sus acompañantes o un inocente peatón que está cruzando tranquilamente la calle. Si alguien se encuentra bajo los efectos del alcohol, debe evitar ponerse al mando de un automóvil.

Esta semana, el diputado Eusebio Alvarenga ocasionó dos accidentes de tránsito cuando se encontraba en estado etílico al mando de su vehículo. El político admitió que manejaba a una velocidad de entre 80 y 100 kilómetros por hora en una zona urbana, desobedeciendo así varias normas de tránsito. No hubo ningún herido que lamentar, pero las condiciones en que se hallaba el conductor pudieron haber ocasionado consecuencias más graves.

Así como un parlamentario y los ciudadanos en general tienen los mismos derechos y obligaciones, las leyes están hechas para ser aplicadas a todas las personas sin discriminación. Un diputado debe pagar por las consecuencias de sus actos, sin intentar esconderse detrás de una justicia sucia.

Suena un poco incoherente dejar de lado un caso en el que un parlamentario fue autor de dos choques con pocos minutos de diferencia. Aunque sepamos que los principales factores de estos accidentes fueron el alcohol y la altísima velocidad, las autoridades policiales trataron de encubrir los hechos.

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Las personas no se libran de los efectos del alcohol; si sos o no diputado, igual sentirás unos pequeños mareos cuando sabés que te estás pasando de copas. Por supuesto, toda la ciudadanía conoce que en nuestro país hay “tolerancia cero” a la ingesta de bebidas alcohólicas y que no se debe manejar a alta velocidad frente al volante, pero, lastimosamente, hay casos en que esas normas no se respetan.

Sería genial que la justicia se aplicara a todos los ciudadanos por igual. En tiempos de democracia, una persona no debe estar por encima de otra al momento de pagar las consecuencias de sus acciones. De esta manera, todos lograremos construir una sociedad más igualitaria.

Por José Peralta (18 años)