Últimamente, la ciudadanía vive atemorizada ante los diversos casos de asaltos que ocurren todos los días. Se instaló una fiebre de violencia en nuestro país y ahora el miedo se apodera de las personas que no tienen otra opción que salir de sus casas para estudiar o trabajar. Al poner un pie fuera del hogar, te enfrentás al constante peligro de que un maleante te saque la mochila a punta de pistola.
Esta ola de inseguridad no solo se registra en las calles, sino también en los buses. El sábado, por ejemplo, dos asaltantes subieron a un colectivo de la Línea 56 y despojaron a los pasajeros de sus celulares, además de disparar a uno de ellos. Lastimosamente, este no es ni el primer ni el último caso de robo que ocurre en un bus.
Al parecer, los maleantes tienen desarrollado un sentido que les avisa en qué lugar podrán atacar sin inconvenientes. Estos jóvenes cada vez están más convencidos de que la debilidad del sistema de seguridad en nuestro país a ellos los hace más fuertes.
Hubo un tiempo en el que el viaje en bus era el momento perfecto para ponerte los auriculares y recostar la cabeza en la ventanilla, a fin de descansar después de un pesado día en el trabajo. Ahora, sin embargo, todos tus sentidos deben estar atentos porque, cuando menos te lo esperes, alguien puede acercarse a vos y sacarte tus cosas sin dar muchas vueltas.
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Si el colectivo está rebosando de gente y viajás parado, tenés que mirar hacia todos lados y no confiar en nadie. Actualmente, cualquier individuo puede ser un ladrón potencial: los pasajeros, los vendedores ambulantes y las personas que entregan estampitas a cambio de monedas. En la mayoría de los casos, el chofer no controla quiénes suben, por lo que los maleantes cuentan con pase libre para cometer sus fechorías.
Tal vez, los buses diferenciales ofrezcan más protección que los convencionales, pero tampoco son una garantía de que los asaltos no van a ocurrir. Una de las posibles soluciones para que los robos disminuyan sería colocar cámaras dentro de los colectivos; no obstante, nada puede ser más efectivo que un sistema de seguridad en que la Policía y la Fiscalía trabajen en conjunto a fin de castigar como es debido a los delincuentes. De esta forma, los maleantes van a pensar dos veces antes de cometer un atraco con tanta tranquilidad en los ómnibus.
Policías y fiscales: los ciudadanos ya ni podemos viajar tranquilos en el bus. Por eso, ¿sería mucho pedir que sean más competentes al momento de sancionar a los delincuentes que nos hacen vivir en zozobra?
Por Viviana Cáceres (18 años)
