06 de Octubre de 2017 12:53

 

Europeos ya no visitan el barrio de moda de Estambul

Por DPA

ESTAMBUL. Todo el mundo que visitó alguna vez Estambul conoce la calle Istiklal Caddesi en el barrio de moda Beyoglu. Pero ahora los turistas europeos evitan visitar la famosa arteria comercial de la metrópoli turca y su lugar es ocupado por otros.

"En 25 años mis beneficios nunca han caído tan fuertemente como ahora", dice Abdullah, quien regenta una pequeña tienda de moda en Beyoglu, un barrio de marcado carácter europeo situado en la orilla oeste del Bósforo. "Todos los comerciantes del vecindario se están quejando".

Con su mezcla de músicos callejeros, edificios de estilo art déco, librerías de viejo, cafés y el histórico tranvía, Istiklal Caddesi atraía hasta hace algunos años a un sinnúmero de turistas europeos. Los comercios, desde pequeñas pastelerías hasta tiendas de lujo y galerías, eran muy populares entre los turistas europeos, cuyo poder adquisitivo aseguraba el sostén de los negocios.

Sin embargo, la tendencia ha cambiado. Ahora, en vez de europeos llegan turistas de Cercano Oriente y la región del Golfo. En la lista de los cinco principales países de origen de los turistas que visitan Estambul, Irán y Arabia Saudí han ocupado el lugar de Francia, informó la Oficina de Turismo de la ciudad. Muchos comercios se han adaptado a este cambio colgando letreros en árabe y persa y contratando a dependientes que hablan estos idiomas.

En las calles de Beyoglu también se pueden observar los resultados del cambio del ambiente político. Temores por la seguridad, la presencia de una guerra en la vecina Siria y las tensiones políticas entre Turquía y varios países miembros de la Unión Europea han ahuyentado a los turistas europeos.

La incertidumbre política comenzó en 2013, cuando se desataron protestas contra el Gobierno del actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en el cercano parque Taksim Gezi. Las protestas se expandieron a todo el país hasta que el poder del Estado respondió con una ola de represión que causó varios muertos.

El año pasado, Beyoglu fue uno de los lugares más afectados por una serie de atentados perpetrados en Turquía. En enero de 2016, un terrorista mató a 12 turistas alemanes en Estambul. Dos meses después, cuatro personas murieron en otro atentado llevado a cabo en Istiklal Caddesi. Después siguieron los ataques en el aeropuerto y cerca del estadio de fútbol de Estambul, que dejaron unos 80 muertos, la intentona golpista en julio y finalmente el atentado perpetrado por la milicia terrorista Estado Islámico en una discoteca, que costó la vida a 39 personas.

"Muchos turistas occidentales ya no se sienten seguros aquí. Espero que esto cambie pronto", dice Mustafa, que trabaja en una tienda de lencería en Istiklal Caddesi. "Queremos que vuelvan".

Los nuevos turistas traen otras costumbres de shopping, y esto es lo que preocupa a los comerciantes de Istiklal Caddesi. "Los turistas de Cercano Oriente prefieren los grandes centros comerciales y buscan ofertas especiales en vez de ir de compras a una popular calle como ésta", explica Huseyin Kirk, presidente de un sindicato turístico de Estambul. "Los árabes y los iraníes solo vienen para ver lo que se ofrece", asiente Izzet, dueño de una tienda. "Luego vuelven a los autobuses con los que hacen excursiones todo incluido para comprar en otra parte".

Sin embargo, los problemas no solo se deben a la situación de seguridad. Según los vecinos, la gentrificación, impuesta por el Estado, que en realidad tenía como objetivo atraer a un número mayor de turistas, ha cambiado para peor el barrio de Beyoglu. "Todo lo que está sustituyendo a las antiguas y características atracciones turísticas simplemente se ve feo", critica Mucella, una comerciante y arquitecta jubilada. "Las autoridades solo quieren grandes centros comerciales".

El cambio, ordenado por el Estado, de pequeños comercios y bares a grandes centros comerciales y cadenas también ha cambiado la vida en las calles. En 2011, el ayuntamiento de Beyoglu limitó la superficie que los bares y restaurantes pueden ocupar para sus terrazas. Esto ha agilizado el tráfico vehicular pero al mismo tiempo ha destruido una animada cultura al aire libre que atraía sobre todo a jóvenes y turistas fiesteros.

Ercan, quien trabaja en una de las pastelerías, vincula el nuevo origen de los turistas a la gentrificación: "Algunos de los bares que se vieron obligados a cerrar por la caída de ingresos fueron sustuidos por cafés shisha para los turistas de Cercano Oriente".

 
 

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