¿La libertad avanza?

«Ácrata de derechas», «anarquista de propiedad privada», «anarcocapitalista» son algunos términos que suelen escucharse al hablar del ganador de las elecciones presidenciales del domingo pasado en Argentina. ¿Qué opinan los anarquistas argentinos?

Reunión de anarquistas, Buenos Aires, 1924. Archivo General de la Nación Argentina. Fotografía coloreada por Juan Luis Besoky
Reunión de anarquistas, Buenos Aires, 1924. Archivo General de la Nación Argentina. Fotografía coloreada por Juan Luis Besoky

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Ácrata, anarquista, libertario son términos que solemos escuchar en los medios de comunicación cuando se habla del recién electo presidente de Argentina, el economista Javier Milei. Algunos matizan: «ácrata de derecha», «anarquista de propiedad privada», expresiones que militantes anarquistas denuncian como oxímoron. Otros, el propio Milei entre ellos, especifican: «liberal libertario», deslindándose aparentemente del sentido de libertario como sinónimo de anarquista.

El anarquismo tuvo creciente presencia en Argentina desde fines del siglo XIX y fue decisivo en el movimiento obrero argentino de principios del siglo XX, con acciones directas (huelgas, ocupación, enfrentamientos con la policía y el ejército). Fundada en 1901, la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) fue la expresión gremial más importante del anarquismo argentino en sus inicios. Desde las primeras décadas del siglo XX, los anarquistas fueron culturalmente muy activos en Argentina, fundando bibliotecas populares, periódicos, organizando conferencias, etc.

¿Qué dicen, entonces, los anarquistas argentinos, los anarquistas sin más, del «anarquismo de derecha», «anarquismo de propiedad privada» o «anarcocapitalismo»?

La historiografía sobre el anarquismo en el país se ha centrado en los grandes centros urbanos, Buenos Aires y Rosario. Nuevas investigaciones están contribuyendo a expandir la mirada hacia otras localidades. Destacan recientemente trabajos de autores como Edgardo Daniel Diz (Biblioteca Archivo de Estudios Libertarios de la Federación Libertaria Argentina, BAEL-FLA) o Pablo Cosso (Universidad Nacional de Salta), entre otros, dedicados al rescate de la historia del anarquismo en la provincia de Salta.

Pero no se trata solo de historia. El semanario político Cuarto Poder Salta entrevistó hace unos años a Edgardo Daniel Diz sobre la prensa anarquista en Salta. En ese reportaje, señalaba la periodista Andrea Sztychmasjter: «Cuando se habla de anarquismo en Salta muchxs pondrán pensar que es cosa del pasado; sin embargo, varias aristas de los ideales libertarios se encuentran vivas en diferentes manifestaciones locales a través, por ejemplo, de algunas ramas del feminismo, de organizaciones de desocupadxs y sindicales como la FOB (Federación de Organizaciones de Base)». Mariano Ferreira, militante anarquista entrevistado por Sztychmasjter en la misma nota, destacaba que el peronismo históricamente intentó acallar las ideas anarquistas: «El peronismo no cuenta la historia del anarquismo y se apropió de las luchas obreras» (1). Anótenlo, porque los anarquistas argentinos se oponen tanto al anarcocapitalismo como al peronismo.

¿Qué dicen los anarquistas salteños? Es la pregunta que se hizo el citado semanario político poco antes de la victoria electoral del domingo pasado del candidato de La Libertad Avanza. En un reportaje que indaga el tema, un militante entrevistado declara contundentemente: «nunca ningún anarquista se pondría de candidato a querer gobernarnos, mucho menos con mano dura y bala».

El reportaje de Cuarto Poder reproduce in extenso ideas expresadas por la escritora Montserrat Álvarez en un artículo, por cierto, publicado en El Suplemento Cultural. Sostiene Álvarez: «La diferencia principal entre los llamados “anarcocapitalistas” o “anarquistas de derecha” y el anarquismo bien entendido es que para este abolir el Estado supone abolir la propiedad privada, porque el dualismo gobernante-gobernado es correlato del dualismo propietario-proletario». Haciéndose eco de su postura, dice el reportaje del semanario político argentino:

«Sí, el candidato más votado en las últimas elecciones PASO se define dentro del “anarquismo capitalista” y lo repiten desde académicos hasta autopercibidos periodistas y analistas críticos de la primera hora. Pese a estas definiciones, la lógica común indica que es contradictorio defender la propiedad privada y querer abolir el estado; de esta manera lo explica Montserrat Álvarez: “Mi tesis puede resumirse en dos frases: el Estado es la cara política de la propiedad privada y la propiedad privada es la cara económica del Estado. Por ende, rechazar la autoridad del Estado y defender la propiedad privada es una contradicción”. Montse Álvarez, además, agrega: “La contradicción fundamental de los llamados anarcocapitalistas o anarquistas de derecha es que por un lado defienden la propiedad privada del capital y por otro rechazan el Estado. Para el anarquismo propiamente dicho, por el contrario, propiedad privada y Estado son dos caras de la misma moneda: la propiedad privada es necesaria para la acumulación de capital y, por ende, mientras exista, existirá el Estado, guardián de los privilegios que ella sostiene y reproduce. Rechazar el Estado y defender el capitalismo es, en consecuencia, extremadamente superficial» (2).

Cabe anotar que el artículo de Álvarez «¡La propiedad es el robo (y Milei no es anarquista)!» también aparece citado en varios medios anarquistas españoles y reproducido íntegramente en sus cuentas oficiales por la Casa del Pueblo de Gijón (http://blog.cntgijon.org/), de la CNT-AIT Gijón, Asturias, España.

Igualmente, en entrevista con FM La Cuerda (104.5), el docente y antropólogo Pablo Cosso nombrado al principio, separó las ideas minarquistas de las anarquistas: «sabemos que todo se reduce a una fórmula cobarde de minarquía: voy a sacar el Estado pero voy a dejar Policía, Justicia y Ministerio de Economía», expuso (3).

Dejando Salta para visitar la ciudad de Rosario, hallamos al colectivo editorial de la revista Cuadernos de Negación y el boletín La Oveja Negra, proyectos impulsados por el grupo a cargo de la Biblioteca Alberto Ghiraldo. La biblioteca fue fundada en 1946 por militantes de la Unión Socialista Libertaria, sección rosarina de la Federación Libertaria Argentina, y lleva ese nombre en homenaje al escritor anarquista Alberto Ghiraldo (Buenos Aires, 1875 - Santiago de Chile, 1946). A partir de debates y análisis del colectivo editorial sobre el fenómeno liberal actual en Argentina y el ascenso de Javier Milei, Lazo Ediciones lanzó en septiembre el libro Contra el liberalismo y sus falsos críticos. Extraemos dos pasajes:

«Genera revuelo e incomodidad, cuando no bronca y asco, la presencia de lo que podríamos denominar apresuradamente “derecha liberal” en Argentina. Nos referimos a Javier Milei y los militantes de La Libertad Avanza, a los youtubers reaccionarios que mezclan economía con burlas antifeministas… Polemizan sobre cuestiones económicas presentándose como “expertos”, repitiendo sin cesar sus preconceptos morales, políticos y culturales, sin los cuales sus teorías económicas pierden sentido. Defienden nociones respecto del individuo, la propiedad privada y la libertad que buscan traficar como naturales a la humanidad. De este modo, abren paso a toda una concepción ideológica sobre la sociedad que se traduce en afirmaciones como: “el pobre es pobre porque quiere”, “el patrón es el que más arriesga”, etc.»

Dijimos antes que los anarquistas argentinos se oponen tanto al anarcocapitalismo como al peronismo. En esa línea, los anarquistas rosarinos se distancian del progresismo asustado por el «avance de la derecha»:

«Gran parte de quienes hoy se rasgan las vestiduras democráticas pertenecen a espacios políticos que fueron cómplices de la dictadura y que emplearon métodos terroristas antes y después de 1976: por empezar, tanto la Triple A como Montoneros surgen del peronismo. Otros indignados son los héroes de la democracia que acompañaron las leyes de “punto final” y “obediencia debida”, y posteriormente los indultos. Los asesinos de Maxi y Darío, de Santiago Maldonado, los responsables de la Ley Antiterrorista o del Proyecto X, los cómplices de las mafias policiales y criminales que han dado rienda libre al delito, ahora dicen asustarse del avance de la derecha» (4).

¿La libertad avanza? En un país con tantos retrocesos ya presentados como avances, la pregunta es más compleja de lo que parece.

Notas

(1) «”El coya”: Prensa Anarquista en Salta». Cuarto Poder Salta, 21/07/2019.

(2) «Por qué Milei no es anarquista». Cuarto Poder Salta, 02/09/2023.

(3) «Para un investigador salteño del anarquismo, lo de Milei se reduce a “una fórmula cobarde de miniarquia”». Cuarto: Salta a Diario, 11/11/2023.

(4) La Oveja Negra & Cuadernos de Negación (2023). Contra el liberalismo y sus falsos críticos. Lazo Ediciones, 188 pp.

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