04 de Agosto de 2010
Deben crear cátedra "Pensamiento paraguayo" en nuestra universidad
"Historia del pensamiento paraguayo" es el título del libro número 18 de la Colección La Gran Historia del Paraguay, que aparecerá con el ejemplar de ABC Color el domingo próximo.
En la primera parte, el doctor Silvero analiza si realmente existe un pensamiento paraguayo para luego demostrar cómo el Paraguay se vinculó de alguna forma con importantes referentes del pensamiento universal. En la segunda parte, el doctor Galeano estudia el pensamiento social histórico paraguayo, y, por último, el doctor Rivarola brinda su visión analítica y reflexiva sobre el pensamiento educativo en el Paraguay.
José Manuel Silvero, doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo, España, socio fundador de la Sociedad Internacional de Filosofía-Intersophia y del Centro Paraguayo de Bioética, señala en esta entrevista que será importante que en la universidad exista una cátedra sobre el pensamiento paraguayo.
¿Qué importancia tiene el pensamiento paraguayo en los albores del Bicentenario?
Mucha. Si somos capaces de advertir que hombres y mujeres de este país reflexionaron con herramientas racionales y con criterios bien fundados, podemos asumir el compromiso y la necesidad de seguir por esa senda tan necesaria como poco estimada. Lo menos que podemos hacer es instituir la cátedra de pensamiento paraguayo en nuestras facultades de humanidades.
¿A qué obedece el ninguneo a nuestros pensadores?
Leer las ideas de Natalicio, Báez o Irala Burgos no redituaba ningún plus de dignidad tanto para el estudiante como para el profesional docente. Perseguir ideas y conceptos de los filósofos europeos es importante e imprescindible, pero abocarse a la tarea de estudiar y reivindicar ideas de los nuestros, vergonzoso. Quisimos ser como los otros para ser nosotros mismos. Estudiamos natación por correo, entonces, las pequeñas olas siempre representan grandes amenazas.
¿El positivismo de Cecilio Báez posibilitó una camada de intelectuales brillantes?
Correcto. El espectro de la Escuela Normal de Paraná iluminó nuestro país por un buen tiempo. Sin embargo, los efectos colaterales fueron muy dañinos y todavía siguen vigentes. La persecución a la Lengua Guaraní no se entiende fuera de este contexto. En el libro comento la postura eugenésica de José Ingenieros y la noción de "mediocre" que administraba el pensador, término muy cercano al de "imbécil" de Cecilio Báez.
Mediocres e imbéciles
¿Quiénes son los mediocres y los imbéciles?
Para Ingenieros "mediocre" es todo proyecto que conecte con el pasado histórico colonial y el linaje aborigen. Exalta los modelos culturales extranjeros, específicamente europeos. Inclusive maneja la noción de raza superior.
Cecilio Báez no ha sido tan duro. No obstante, en el famoso debate con OLeary, Báez confiaba a la nueva generación reparar lo perdido e instaba a que, por medio de la educación, el trabajo, por la práctica de la libertad, por el concurso del elemento extranjero, pero principalmente por la educación, dejara de ser un rebaño humano.
Hay una larga lista de pensadores que usted analiza y critica. Algunos de ellos son contemporáneos, ¿no le parece descortés poner en duda la reflexión y el aporte de los mismos?
Descortés sería no criticar. La filosofía se mueve gracias a la reflexión y a la crítica. El "silencio místico" no es una opción válida.
El hecho de que contraponga de manera breve y sucinta criterios a los planteamientos de Secundino Núñez o de Juan Andrés Cardozo, no implica más que un fluir de la discusión en la seguridad de que todo planteamiento es siempre provisorio e incompleto.






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