Eastwood, de la pobreza al estrellato, un director austero

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Parco en palabras aunque amable, Clint Eastwood habló en Cannes de su larga carrera como actor y director, de la pobreza de su infancia, de los 75 dólares por semana que cobraba en su primer contrato con Universal o de la primera película que aceptó rodar con Sergio Leone solo por conocer España.

CANNES, EFE. Cuando a Eastwood le piden reflexionar sobre todo lo que ha conseguido, se muestra lacónico: “pienso que quizás no debería pensar”, para después añadir que “necesitas tener suerte y la he tenido varias veces en mi vida”.

Pero, sobre todo, “no hay que tener miedo si las cosas no funcionan y hay que seguir adelante. En mi caso algunas no salieron bien y seguí adelante”, señaló Eastwood en una “Lección de cine” con motivo de la 70 edición del Festival de Cannes.

Recibido de pie y con una fuerte ovación por los periodistas e invitados que abarrotaban la sala, Eastwood se mostró ágil física y mentalmente a sus 86 años en una conversación con el crítico estadounidense Kenneth Turan.

No se dejó llevar por el sentimentalismo al hablar de la pobreza en la que vivió su niñez. Nació en 1930, justo en el inicio de la depresión en EE.UU. y esa niñez le marcó profundamente en su forma de ser y de enfrentarse a la vida. “Te hace darte cuenta de lo que debe importarte y lo que no, si debes o no gastarte un dinero”.

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Esa austeridad la muestra en su carácter, en su ropa o incluso en el hecho de que ni pidiera un vaso y bebiera el agua directamente de la botella, muy lejos de los caprichos de otras estrellas.

Sobre sus proyectos inmediatos, ya está preparando el filme “The 15:17 to Paris”, sobre la heroica acción de tres estadounidenses y un británico que en 2015 detuvieron en un tren que iba de Amsterdam a París a un terrorista y evitaron así lo que podría haber sido una masacre.

Sentenció cuando dijo que no hay que “intelectualizar demasiado las cosas, sino que hay que seguir al instinto”, que prefiere el silencio al caos de los platós de rodaje y que, si quiere algo, no duda en ir por ello. Pero lo que tiene más claro de todo es que “tomarse demasiado en serio a uno mismo es lo más peligroso del mundo”.