Juan Domínguez “quiere suspender eventos y crear un intervalo de tiempo en el que integrar su pasado en su futuro. Esta obra es una formulación de sus visiones y su deseo de encontrarse con lo desconocido a través del lenguaje”, menciona el comunicado de prensa.
Domínguez no trabajaba solo desde hacía 14 años. En aquel entonces, la coreografía de su trabajo se proponía con un texto en tarjetas que el público leía. Ahora, va a hablar de sí mismo generando un autorretrato en el que cita, en el más amplio sentido de la palabra, a algunos de sus amigos y a sí mismo.
El trabajo de Domínguez se distingue por aunar una gran capacidad autorreflexiva con el humor y el delirio.
